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LA DINÁMICA DEL MUNDO LABORAL Y LA VIGENCIA DE LAS CONCEPCIONES DE VICENTE LOMBARDO TOLEDANO*

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo**

Estimados compañeros trabajadores y dirigentes sindicales de varios países de América Latina:

Mis primeras palabras son de salutación a la Central de Trabajadores de Cuba con motivo de sus 70 años de vida gloriosa. Mi reconocimiento y aprecio a la CTC.

El largo batallar de la CTC ha transitado por etapas diversas de la historia, en las que ha luchando sin tregua contra dictaduras feroces, que las ha habido en Cuba como en todos nuestros países, dictaduras que han perseguido encarnizadamente al movimiento reivindicatorio de los derechos de los trabajadores y a todos los luchadores por un mundo mejor; ha combatido contra gobiernos entreguistas ante el imperialismo; ha aportado de manera valiosa, consecuente y abnegada a la gran gesta revolucionaria que culminó con la victoria de la Revolución Cubana, faro que estimula las luchas de todos los pueblos de América Latina y del mundo en la segunda mitad del siglo XX y en los inicios del XXI.

La CTC ha combatido decididamente por la unidad del movimiento sindical de América Latina y del mundo, desde que fue una de las primeras organizaciones que se integró a la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, a unos meses de la fundación de ésta, en septiembre de 1938, organización que a su vez contribuyó poderosamente a la fundación de la Federación Sindical Mundial, y no podemos olvidar a este respecto que la unidad es premisa fundamental para que la clase obrera tenga la fuerza necesaria para desempeñar su función histórica, transformadora de la sociedad y transformadora del mundo. La CTC y sus cuadros dirigentes, Lázaro Peña, en especial, contribuyeron significativamente a la lucha contra el fascismo de la primera mitad del siglo XX y a su derrota; el fascismo de entonces fue un fenómeno que amenazó a la humanidad entera con sus métodos violentos sin precedentes, aunque en los años recientes en algunos aspectos los ha copiado y reproducido el gobierno de George W. Bush. La CTC ha combatido contra el imperialismo siempre, lo mismo en lo nacional, dentro del territorio cubano, para expulsarlo y convertir a ésta, la Patria de Martí y de Fidel, en lo que es hoy, el primer territorio libre de América, y preservarlo así, libre y soberano, que enfrentándolo de manera unitaria con los trabajadores organizados de toda nuestra región para liberar a toda la Patria Grande, otra vez en el seno de la CTAL.

Enhorabuena, y que siga siendo lo que ha sido, la CTC, la misma gran central obrera combativa y de principios.

1. La dinámica del mundo laboral bajo la globalización neoliberal en los países dependientes

La globalización neoliberal ha traído a clase trabajadora salarios a la baja, pérdida de otras conquistas de carácter laboral, crecimiento del desempleo, incremento del llamado empleo informal y aumento del trabajo infantil, entre otros males. 

La mayoría de los gobiernos de la región latinoamericana y caribeña acogen las “recomendaciones” del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional como órdenes a cumplir sin alternativa ni dilación. Tales instituciones “recomiendan” a los gobiernos la “flexibilización” de la legislación laboral, lo que significa abandonar el carácter social del derecho del trabajo. También “recomiendan” la realización de “reformas laborales” que tienden a destruir todo lo que el movimiento sindical logró conquistar en décadas de luchas. Cotidianamente se atenta contra el derecho de huelga, contra la garantía de topes salariales mínimos, la jornada de ocho horas, la adecuada retribución de las horas extraordinarias, la contratación colectiva, el derecho a un sistema íntegro de seguridad social, en donde un trabajador y su familia se encuentren asegurados ante cualquier riesgo laboral, enfermedad y urgencia médica, y cuente además con un retiro decoroso.

El Estado deja de ser la entidad obligada a garantizar el sistema de pensiones que, al privatizarse, rompe con el carácter colectivo, social y solidario del derecho de la seguridad social para volverse un problema individual de cada trabajador.

Además, las cúpulas patronales han puesto en marcha diferentes estrategias para desarticular a los sindicatos, dividirlos, fragmentarlos y eliminarlos. Han buscado desarmar ideológica y políticamente al proletariado, pregonando que ya no existe la lucha de clases, o a través de diferentes prácticas que atentan contra la unidad de los trabajadores y contra su independencia con respecto de los patrones y del Estado.

El mundo de hoy, es cierto, en muchos aspectos es diferente al anterior a la globalización neoliberal, y las diferencias se dan, sobre todo, contra los intereses y aspiraciones de la clase trabajadora y los pueblos del mundo. Hay cambios de cantidad y también de calidad. Sin embargo, el imperialismo ya existía desde el último tercio del siglo XIX y Lenin lo caracterizó como la etapa en la que el capitalismo de libre concurrencia concluye y se entra a la etapa de los monopolios; surgen el capital financiero, la exportación de capitales, el reparto de los mercados y el reparto territorial del mundo, con lo que el capitalismo se consolida como un sistema económico mundial [1]. Y la globalización neoliberal de nuestros días es una fase dentro del propio imperialismo, en la cual la producción, comercialización, consumo y financiamiento rebasan los marcos nacionales para convertirse en mundiales [2], y en la que se acrecienta el proceso de saqueo económico y dominio político de las potencias imperialistas sobre los países dependientes -como los nuestros, de América Latina y el Caribe- que es característico del imperialismo. Por eso, no es extraño que Vicente Lombardo Toledano se refiriera en su esencia ya a este fenómeno, hoy agudizado, y lo combatiera desde los puntos de vista teórico y práctico ya desde décadas atrás.

2. Vigencia de las concepciones de Vicente Lombardo Toledano sobre:

a) El antiimperialismo y la lucha por la independencia plena, como tarea fundamental del sindicalismo revolucionario.

“En los países que luchan por su independencia nacional y en los que disfrutan de ella, pero están sometidos económicamente a las fuerzas del imperialismo, los sindicatos deben unir a sus demandas económicas y sociales la lucha por la independencia política nacional o por la emancipación económica respecto del imperialismo”, proclamó Lombardo.[3] Y añadió estos otros conceptos al respecto:

“En los países coloniales y semicoloniales es el imperialismo el que deforma la evolución económica, social, política y cultural de sus pueblos. Por tanto, los sindicatos deben enfrentarse al imperialismo que impide la libertad y el progreso independiente de sus naciones.

“En los países coloniales y semicoloniales, los sindicatos deben esforzarse por crear un frente nacional que agrupe a todas las fuerzas cuyos intereses son incompatibles con los del imperialismo.

“La clase obrera debe jugar un papel esencial en la creación y en la actividad del frente nacional, sin olvidar sus demandas y sus intereses de clase”.[4]

Desde luego que las organizaciones sindicales deben luchar por las reivindicaciones laborales de los trabajadores, pero, según la concepción de Lombardo Toledano, dichas batallas deben marchar unidas a la lucha por la liberación nacional, por la segunda y definitiva independencia de nuestros países, porque “Si las reivindicaciones de clase de los trabajadores no se asocian… a las demandas del pueblo y a las exigencias de la liberación nacional, los éxitos de la clase obrera son transitorios y pueden anularse con facilidad”.[5]

Consecuente con su pensamiento, su práctica antiimperialista fue permanente y sin tregua, de lo que la historia recoge múltiples constancias y testimonios.

b) La lucha de clases.

Lombardo Toledano, que fue un marxista firme, enarboló y aplicó el principio de la lucha de clases de manera invariable y combatió, por tanto, todo colaboracionismo de clases, toda práctica que condujera a la dependencia del movimiento sindical respecto de la burguesía y toda tendencia economicista. Al respecto, proclamó:

“Cuando la clase obrera pierde su independencia ante la clase patronal o ante el Estado, olvida que es la única clase social revolucionaria y que no puede convertirse ni en reserva ni en instrumento de la burguesía.

“Cuando se proscribe en los sindicatos la democracia como práctica de sus asambleas y como método para llegar a sus determinaciones, esa medida contribuye a sostener dirigentes opuestos a sus intereses inmediatos y a sus tareas históricas.

“Cuando los sindicatos niegan el valor de la doctrina de la clase obrera y se dedican exclusivamente a las reivindicaciones materiales, caen en el economismo y pierden la perspectiva de las luchas de la clase obrera.

“Cuando los sindicatos no forman sus cuadros y no los educan políticamente de acuerdo con la doctrina de la clase obrera, lo mismo que a sus elementos de base, permiten la influencia ideológica de la burguesía en sus filas y sólo mantienen su unidad en apariencia”.[6) 

c) La unidad.

Lombardo aplicó coherentemente el principio marxista que establece que del lado del obrero su única fuerza es su masa, pero que la fuerza de la masa se rompe por la desunión. Por eso fue un incansable luchador por la unidad del movimiento sindical en todos sus niveles. Lograda la unidad en el plano nacional, al constituirse la Confederación de Trabajadores de México, CTM, en el seno de ésta planteó la necesidad de avanzar hacia la unidad de los trabajadores latinoamericanos y trabajó incansablemente hasta que surgió la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, que a su vez se fijó como uno de sus objetivos impulsar la unidad de los sindicatos en cada nación para formar centrales nacionales unitarias, lo que se logró en la gran mayoría de nuestros países antes de que concluyera la Segunda Guerra Mundial, y la propia CTAL fue factor cardinal en el surgimiento de la Federación Sindical Mundial.

La construcción de una central mundial ampliamente unitaria de trabajadores, en la que no hubiera exclusiones, no sólo fue un ideal enarbolado por la CTAL desde su fundación [7] y una actividad permanentemente desplegada por ésta para promoverla, sino que, al realizarse por fin la primera Conferencia Obrera Mundial, de Londres[8], Lombardo libró enérgica batalla para sacar adelante el proyecto, según se reseña en la Revista CTC,de abril de 1943, editada aquí, en La Habana.

La historiadora cubana O’Halloran, por su parte, rememora que la American Federation of Labor,AFL, de Estados Unidos, había asumido una actitud de sabotaje y no asistió al evento; en cambio, hizo todo lo que estuvo a su alcance para impedirlo, y “…en los inicios de los debates, la delegación inglesa también dificultó la conferencia”, frente a lo cual “Lombardo… libró una tenaz batalla…”[9] Walter Citrine, dirigente del British Trade Union Congress, se había opuesto a la participación de los sindicatos de Bulgaria, Hungría, Rumania y Polonia; Lombardo le replicó que “la unidad mundial de los trabajadores no podrá lograrse si algunas organizaciones son excluidas…”[10] Otro tema de debate entre ambos dirigentes sindicales, el inglés y el latinoamericano, vinculado asimismo con el asunto básico de la unidad, fue el de los alcances de la conferencia, pues el primero afirmó que ésta era sólo para discutir, sin tomar resoluciones, y el segundo argumentó que no se podría salir de allí, luego de diez días de discusiones, sin llegar a un acuerdo, y propuso “la creación de una nueva y vigorosa organización de los trabajadores del mundo sin estar afectada por prejuicios.”[11]

Y deseo plantear, finalmente, que la constitución de la CTAL y su vida gloriosa, llena de luchas victoriosas, fue asimismo una concreción particular del ideal bolivariano de la unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños y una demostración práctica de que esa unidad puede llegar a ser invencible.

d) Importancia de la direccion colectiva

Deseo concluir esta intervención retomando lo planteado al principio, mis palabras de homenaje y salutación a la Central de Trabajadores de Cuba, y vinculando ese reconocimiento al tema de la vigencia de las concepciones de Vicente Lombardo Toledano, porque esta central a lo largo de su historia y en su vida diaria, en mucho refleja esas concepciones de Lombardo, ¿por qué?

Porque Lombardo era un firme partidario del principio de la dirección colectiva y de la discusión de las ideas en el seno de los organismos de los que formaba parte, y ese hecho se traducía de una manera natural en que sus concepciones salieran del ámbito de lo personal y pasaran al de lo colectivo. Sus concepciones sobre la lucha sindical, sobre el sindicalismo revolucionario, por tanto, las compartieron otros compañeros suyos, dirigentes del movimiento sindical latinoamericano, de manera destacada su gran camarada de luchas, compañero en la dirección de la CTAL, fundador y dirigente de la CTC, cuyo nombre lleva esta Escuela Nacional de Cuadros Sindicales, el gran combatiente de la clase trabajadora cubana e internacional Lázaro Peña.

e) Los Juicios de la Federación Sindical Mundial sobre Lombardo.

Y rindiendo homenaje a la Confederación de Trabajadores de América Latina en su 70 aniversario, respecto a la cual, la Federación Sindical Mundial acaba de declarar:

“La CTAL, surgida en Septiembre de 1938, tuvo un decisivo impacto en el enfrentamiento de un enemigo común de los trabajadores extremadamente poderoso: el imperialismo norteamericano y sus aliados naturales en los países de la región, junto a elementos oportunistas y divisionistas salidos del movimiento sindical.

“Fue también la CTAL capaz de captar los impulsos de un positivo proceso que se venía potenciando y manifestando dentro del movimiento sindical en la región.

“La convocatoria hecha por la Confederación de Trabajadores de México a participar en el Congreso Constituyente de una Federación Obrera que abarcara todo el Hemisferio Occidental, y de una manera particular a los trabajadores latinoamericanos, favoreció la unidad sindical en no pocos países.

“En su llamamiento se manifestaba:

“………de la unidad de la clase trabajadora no sólo depende el advenimiento de un régimen de justicia social, sino el ahorro de sacrificios enormes que pueden evitarse………..”

“La Confederación de Trabajadores de la América Latina, libre agrupación de las centrales sindicales representativas del proletariado de cada país, nació y se forjó en la lucha contra el fascismo y, a pesar de todos los obstáculos y de las maniobras divisionistas de los agentes de la reacción y el imperialismo, constituyó una fuerza respetada e invencible.

“En todos los países de la América Latina, las organizaciones afiliadas a la CTAL, marcharon en las primeras filas de la lucha por la democracia y por la liberación nacional así como a favor del respeto a los derechos legítimos de los trabajadores.

“Las centrales sindicales afiliadas a la CTAL, fueron la espina dorsal de grandes alianzas patrióticas para defender la independencia de sus países y garantizar su desarrollo bajo tres principios que caracterizaron la lucha de esta organización sindical regional: La lucha contra el imperialismo, la reacción y el fascismo.

“Presidida por Lombardo Toledano, relevante líder obrero mexicano, la CTAL fue de las primeras organizaciones en incorporarse a las labores que propiciaron la creación de la Federación Sindical Mundial a la cual se afilió desde sus inicios.

“Los anhelos de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de América Latina, constituyen hoy propósitos por los que, entre otros, lucha el movimiento sindical clasista en la región. En los principios de los estatutos de la CTAL acordaron inscribir:

“…. el régimen social que actualmente prevalece en la mayor parte de los países de la tierra, debe ser sustituido por un régimen de justicia, basado en la abolición de la explotación del hombre por el hombre, en el sistema democrático como medio para gobernar los intereses de la comunidad humana, en el respeto a la autonomía económica y política de cada nación y en la solidaridad de todos los pueblos del mundo, proscribiendo para siempre la agresión armada como instrumento para resolver los conflictos internacionales y condenando la guerra de conquista como contraria a los intereses de la civilización……”

¡Viva la unidad de la clase trabajadora!

¡Viva la lucha antiimperialista, por la plena independencia económica y política de nuestros pueblos!

¡Viva el sindicalismo de clase, el sindicalismo revolucionario!

Notas:

* Sílabo de su conferencia en el V Taller Internacional que con igual título organizaron la Escuela Nacional de Cuadros Sindicales “Lázaro Peña” y la Central de Trabajadores de Cuba en su 70 Aniversario. La Habana, 29 de abril de 2008.

** Investigador del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” CEFPSVLT, México. Primer secretario del Partido Popular Socialista de Mexico.

1. V. I. Lenin. “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, en Obras escogidas, Moscú, Editorial Progreso, 1969, pp. 169-271.

2. Raúl Valdés Vivó. Reflexiones sobre el neoliberalismo con peligro de fascismo. La Habana, Cuba, Editora Política, 2003, p. 7.

3. Vicente Lombardo Toledano. Teoría y práctica del movimiento sindical mexicano. México, Universidad Obrera de México, tercera edición, 1981, pp. 44-45.

4. Ibidem.

5. Op. cit. p. 96

6. Op. cit. pp. 94-95

7. “Acta Constitutiva de la Confederación de Trabajadores de América Latina”, 8 de septiembre de 1938, en CTAL, 1938-1948. Resoluciones de sus asambleas. México, 1948, Declaración de Principios, Pág. 7.

8. Del 6 al 17 de febrero de 1945 se celebró en Londres la Conferencia Obrera Mundial, con un la participación de 240 delegados de 40 países.

9. O’Halloran González, Dulce María. La Confederación de Trabajadores de América Latina, 1938-1948. (Mimeo) Pág. 144.

10. El Popular, 9 de febrero de 1945.

11. Ibidem.

 
 
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