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El fortalecimiento de los partidos comunistas en tiempo de profundización de la crisis del sistema capitalista. El caso de México

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El fortalecimiento de los partidos comunistas en tiempo de profundización de la crisis del sistema capitalista. El caso de México

  • Contribución del PPS de México al XX Seminario Comunista Internacional, Bruselas, Bélgica, 13-15 de mayo de 2011.

1. Consideraciones generales.

México, como es la constante en América Latina, forma parte del gran conjunto de los países capitalistas dependientes o subordinados, profundamente intervenidos y saqueados por el imperialismo, detentador del poder mundial, económico y político.

La profundización de la crisis sistémica capitalista, en esas condiciones, golpea con mayor dureza a la clase trabajadora y los pueblos de esta región, puesto que el imperialismo descarga el peso de la crisis con dos tipos de medidas: las que implementa contra la clase trabajadora toda, a escala planetaria, que incluye a la de los propios países imperialistas, y las que lanza contra los países sometidos.

Por eso en México, igual que los demás pueblos de nuestra región, en la agenda revolucionaria tenemos en el primer punto del orden del día la lucha contra el imperialismo sin darle tregua alguna y esforzándonos por unir en ésta a todos los que de una u otra manera son golpeados por ese enemigo común.

En esas condiciones, el combate revolucionario se vuelve más complejo y la tarea de fortalecer al partido de la clase trabajadora se enlaza de manera estrecha con la tarea de construir el más amplio, fuerte y bien articulado frente antiimperialista, y con la tarea de enlazar la acción común de un sinnúmero de agrupaciones hacia la organización de la revolución de liberación nacional, considerada como el primer tiempo de la revolución por la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y cambio, la sociedad socialista.

En ese marco, el XX Congreso de nuestro partido, celebrado en marzo de 2009, resolvió: “el partido todo tiene el deber insoslayable de empeñar todo su esfuerzo en la tarea urgente de contribuir a la construcción de las condiciones subjetivas para la revolución victoriosa de liberación nacional en México. Para tal fin, sus organismos de dirección y de base deben dedicarse con firmeza a la atención de los tres ejes enunciados: a) la creación del bloque político y social antiimperialista, a partir del movimiento de masas; b) el fortalecimiento de nuestro partido en todos sus aspectos, c) la insistencia en el camino de la unidad de todos los partidarios de una sociedad socialista y comunista.

1.   Avances registrados de 2009 a la fecha.

En el breve lapso transcurrido registramos valiosos avances, los que son más notables en el inciso “a” del párrafo anterior.

En efecto, como resultado de la elevación del nivel de consciencia antiimperialista y antineoliberal de las masas populares –a la que contribuimos con modestia, pero con plena dedicación-, hoy se dan dos hechos novedosos que vienen a romper la constante de los últimos dieciocho años:

Primero, por la primera vez en ese lapso de casi dos décadas, tenemos a un aspirante a la presidencia de México que de manera consciente y convencida se proclama enemigo de las políticas neoliberales que impuso el imperialismo a nuestro país, como lo hizo a escala planetaria; es decir, se declara contrario a las privatizaciones que han venido entregando las riquezas de México al capital imperialista mundial y pregona la necesidad de revertirlas, recuperando ese patrimonio nacional.

Y segundo, entramos en la fase de construcción de dos organizaciones político-electorales que tendrán asimismo un carácter definidamente antineoliberal y, si se asume que el neoliberalismo es la estrategia del imperialismo contemporáneo para mantener y consolidar su dominio sobre los pueblos del mundo, incrementar la explotación de la clase trabajadora de todo el orbe y acrecentar el saqueo de los países subordinados, estas dos organizaciones serán asimismo instrumentos de lucha contra el imperialismo.

Ambos hechos son muy valiosos: en estas nuevas condiciones, ahora podremos disputar la presidencia de la República a los entreguistas que han gobernado por casi 30 años, desde 1982, y con buenas perspectivas de derrotarlos. Pero aun si no lográramos la victoria electoral para un amplio frente antineoliberal y, por tanto, antientreguista, o ésta, a causa de un fraude electoral no nos fuera reconocida, quedará como saldo un nuevo nivel de organización con el surgimiento, como ya se dijo de dos agrupaciones político electorales con notable fuerza cuantitativa y cualitativa que no existían, y que acrecentarán el arsenal con el que combatimos a la dupla imperialismo-burguesía entreguista.

Es decir, de una u otra manera, la clase trabajadora y el pueblo de México se recuperan del visible rezago que tenían frente los hermanos de Venezuela, Bolivia y otros países de la región, que han avanzado en la construcción de bloques sociales y políticos antineoliberales y antiimperialistas y que han disputado con fuerza y, como en los dos casos mencionados, tomado en manos de estos bloques, la dirección de la vida pública y ahora avanzan con más posibilidades hacia su plena liberación y a sentar las bases para la construcción de sociedades superiores, socialistas y comunistas.

2.    Por primera vez en casi dos décadas, un candidato no entreguista.

El candidato al que nos referimos es Andrés Manuel López Obrador, AMLO, quien ya aspiró a la presidencia de México en 2006, logrando una muy alta votación, tanto que la diferencia entre el oficialmente ganador, Felipe Calderón, y AMLO fue de menos de medio punto porcentual, y esto luego de graves irregularidades.

Lo más importante, desde el punto de vista de la lucha por la liberación nacional respecto del imperialismo, es que López Obrador ya no es el mismo personaje que fue entonces. Evolucionó para bien, de un partidario de la economía de mercado a la que no había que coartar ni ponerle taxativas, sino apenas acompañarla con algunas medidas asistencialistas para mitigar los gravísimos daños que causa a los trabajadores y al pueblo, a un enemigo de los instrumentos que nos impone el imperialismo. Su notable cambio se debe a que durante estos cinco años recorrió el país palmo a palmo, fue a todos los barrios, incluso los más humildes, habló de manera directa con los campesinos y los obreros, con los indígenas y con todos los sectores de la población, y ese intercambio, con un pueblo que a su vez ha ido desarrollando su conciencia antineoliberal, causó sus efectos, los ya señalados.

De esta manera, AMLO pasó de ser un socialdemócrata como hay muchos, a ser un convencido de que es necesario luchar contra los principales instrumentos del imperialismo hoy, que lo son la ideología y las políticas neoliberales, como ya se dijo. Es un valioso cambio cualitativo.

Por esa razón, nuestro partido, que no lo apoyó en 2006 y que explicó al pueblo que si bien era el candidato menos malo de un conjunto en el que todos habían recibido el visto bueno del imperialismo y de sectores de la más poderosa burguesía local, a ser uno por el cual vale mucho la pena luchar para llevarlo a la presidencia en 2012, sin embargo conscientes de que no es un comunista ni mucho menos.

Por otra parte, AMLO perdió clientela electoral entre la pequeña burguesía, pero acrecentó sus vínculos con los sectores más populares y combativos, y sigue disfrutando de un enorme poder de convocatoria, lo que lo hace un candidato que podrá reunir una copiosa votación.

3.    Y dos nuevas organizaciones político electorales, de este lado de la trinchera, lo que también es nuevo.   

El sistema de partidos que jurídicamente tienen la posibilidad de presentar candidaturas y participar en el parlamento, incluye ocho agrupaciones; de ellas, ninguna se asume como de derecha, aunque en realidad seis lo son, pero todas se proclaman de “centro”. Dos dicen ser de izquierda, pero su conducta no los diferencia de manera notoria de los otros seis. Como resultado de varias reformas “democratizadoras” eliminaron a nuestro partido de los que tenían el derecho jurídico de presentar candidato y participar en el parlamento, y no quedó una sola que represente los intereses de la clase trabajadora, ni siquiera alguna contraria al neoliberalismo. Así ha sido desde hace alrededor de tres lustros. Es un sistema de partidos profundamente corrompido y alejado del pueblo.

Lo nuevo hoy consiste en que, por una parte, López Obrador, como parte de su evolución ya mencionada, en los hechos dejó de militar en su partido, denominado Partido de la Revolución Democrática, que se dice de izquierda y es parte de la Internacional socialdemócrata, y se ha dedicado a ir construyendo con esmero su propio partido, al que por hoy da por nombre Movimiento de Reconstrucción Nacional, MORENA. La relación entre AMLO y el MORENA es la de un caudillo y sus seguidores –realidad que se repite en varios países de América Latina- seguidores que son entusiastas y abnegados, en su gran mayoría. Este nuevo partido tiende a ser muy numeroso, de masas, y su línea será la del líder que, como ya dijimos, es antientreguista, por lo que en ese sentido estará de este lado de la trinchera.

De esta manera, AMLO tendrá su propia organización política, la que responda a su actual ideología y respalde su candidatura y su posible gobierno; aunque también hay que aclararlo, una reforma jurídica maniobrera le impide que el MORENA pueda registrar jurídicamente al candidato, por lo que, al mismo tiempo, AMLO ha tenido el cuidado de tratar de construir alianzas con su viejo partido, el PRD, y con otros dos, que sí podrían postularlo formalmente.

Pero como nuestro partido lo ha analizado, esa organización, tendiendo a ser numéricamente importante, lo más probable es que tenga debilidad en cuanto a calidad, para una lucha contra enemigos tan poderosos como lo son el imperialismo y su socio, la burguesía entreguista local. Por eso es valioso que, al mismo tiempo, vaya surgiendo otra organización político-electoral que en este momento está en gestación y que todavía carece de nombre: por ahora usamos el genérico OPN, organización política nacional, simplemente.

Esta OPN surge de la acción conjunta del Partido Popular Socialista de México con un conjunto de trabajadores organizados de la ciudad y del campo, fogueados por décadas de luchas de resistencia contra las medidas que diseñó e impuso el imperialismo con la complicidad y beneplácito de la gran burguesía local, y que los sucesivos gobiernos neoliberales de los últimos treinta años: están los electricistas del SME, tan violenta como injustamente golpeados, que se han convertido en símbolo de las luchas obreras y populares en México; están los trabajadores de la educación que son varios cientos de miles y que asimismo han adquirido gran experiencia y espíritu de lucha. Junto con los electricistas son los dos gremios que más están contribuyendo a este esfuerzo conjunto. Probablemente participen también los mineros, todavía no lo hacen, que es otro gremio muy golpeado, muy combativo, muy fogueado y muy numeroso. Y participan, además, varias decenas de organizaciones sociales y políticas, entre ellas, el Movimiento de Liberación Nacional, que ya de suyo ha sido un importante esfuerzo por construir unidad.

El perfil de esta organización política debe ser definidamente antineoliberal, por la liberación nacional respecto del imperialismo y con orientación al socialismo. No podrá ser un partido de clase, marxista leninista, no hay las condiciones para que lo sea, pero será sin duda una organización fuerte, combativa, influyente y estará ubicada a la izquierda del MORENA, al que no se suma porque, al desparecer su autonomía, se diluiría su aporte cualitativo al proceso de las luchas cada vez más agudas en que estamos inmersos en México.

Lo deseable es que estas dos organizaciones no choquen sino se complementen en una interacción fructífera.

Por otra parte, el PPS de México, como partido de comunistas firmes y de principios, con larga experiencia en la lucha, contribuye en la medida de sus posibilidades al surgimiento del MORENA y, con más razón, esfuerzo y lealtad a la OPN, pero no desaparece ni se subsume a uno ni otro, pues mantiene en alto su decisión de mantenerse en pie de lucha hasta cumplir con el objetivo histórico de todo partido comunista, la construcción y consolidación de la sociedad socialista.

En lo anteriormente señalado, sintetizamos lo medular respecto al fortalecimiento de nuestro partido, como partido comunista que es, en estos tiempos de profundización de la crisis sistémica capitalista; dejamos fuera otros aspectos por razones de espacio.

Les reiteramos nuestro saludo fraternal a todos los partidos hermanos.

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

 





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