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26 de diciembre de 1964

  1. Primera intervención para comentar sobre el rechazo a la iniciativa presentada por los diputados del Partido Popular Socialista, para reformar el artículo 66 constitucional, para el establecimiento, en la Cámara de Diputados, de dos períodos de sesiones al año
  2. Segunda intervención sobre el mismo tema
  3. Intervención sobre una intervención de los diputados del Partido Acción Nacional, en relación a la construcción de nuevo Palacio Legislativo.

 

PRIMERA INTERVENCIÓN

Tiene la palabra el C. diputado Lombardo Toledano.
- El C. Lombardo Toledano, Vicente: Señor Presidente, señores diputados: desde que presentamos la iniciativa que hoy se rechaza sabíamos muy bien que era difícil lograr en este primer período de sesiones de la actual Legislatura la aprobación de una proposición que tiende a prolongar el período de sesiones de la Cámara de Diputados. ¿Por qué lo sabíamos? En parte por los motivos que la Comisión Dictaminadora ya ha expuesto, y en parte por otras razones que también, podíamos nosotros agregar.


Difícil es, evidentemente, cambiar una tradición muy vieja, realmente arraigada, pero no porque vaya a ser rechazada en esta ocasión nuestra propuesta y mandada al archivo, como la Comisión propone, vamos a dejar de insistir en ella. En septiembre de 1965, en septiembre de 1966, y los que vuelvan, o regresen o se inicien en la siguiente Legislatura, insistirán también en ese empeño ¿Cuáles son los motivos de nuestra proposición? No el hecho de que los diputados trabajen más. Eso no es argumento que hayamos nosotros esgrimido; no estamos haciendo implícitamente un ataque a los diputados trabajen más. Eso no es argumento que hayamos nosotros esgrimido; no estamos haciendo implícitamente un ataque a los diputados diciendo que son gentes que no laboran, que no les gusta asistir a las sesiones; que es preferible para ellos que los períodos de trabajo sean muy breves para que queden en libertad. No esa en nuestra mente esa clase de argumentos. Lo que decimos es simplemente esto: ¿Cuál es la realidad actual? Hasta antes de que la Cámara de Diputados se integrara en la forma en que hoy se haya, la labor parlamentaria tenía un carácter, y hoy otro diferente. Yo no quiero decir, que nunca hayan surgido iniciativas de Ley del seno de la Cámara de Diputados. Las ha habido, aún en este período, y valiosas, tanto de un partido político, como de otro, pero incuestionablemente en el pasado la Cámara tenía una función de la aprobación de las iniciativas del Ejecutivo, más que de gestión propia, en cuanto a los ordenamientos jurídicos y políticos aplicables a nuestro país, pero hoy de todos los partidos surgen iniciativas de Ley. Aquí Pasamos muchas horas. Cada vez que hay sesión ya se ha vuelto una cuestión muy monótona otorgar permiso para condecoraciones. Este es un pueblo de condecorados. Si se lleva la estadística se verá que todo mundo tiene condecoración, quizá menos los diputados, y esa es una cosa inútil para nosotros, lo digo sin ironía pero esa es la verdad. Pasamos horas también dispensando pensiones a los tataranietos; a un coronel que se distinguió en la guerra del 47. Hay que ser generosos ¿Por qué no, si el Erario Nacional lo aguanta? Muchas horas y luego el rezago que recibimos por herencia, tremendo, ¿pero hemos discutido iniciativa de trascendencia? No. Allí está la del Municipio libre. ¿Puede haber algo más importante que eso? Hemos convenido inclusive en que esa cuestión hay que estudiarla mucho. No tenemos prisa, nos damos cuenta de la trascendencia. Tenemos el receso por delante, pero en el rezago hay también otras cuestiones. Está la proposición hecha en la Legislatura anterior para modificar el texto del artículo 27 de la Constitución de la República, y volverlo a su texto primitivo, purgándolo de las trabas que en alguna época se le impusieron para favorecer la agricultura privada en contra de la agricultura ejidal. Hay iniciativas tendientes a reformar o a revisar a fondo el Código Agrario. Hay iniciativas tendientes, asimismo, a hacer reformas en otros ordenamientos de la vida pública. No hemos discutido eso; eso también es del rezago. Pero ahora veamos los argumentos: en la Constitución del 57, la Constitución del 17, el señor Rabasa, otros estadistas, otros tratadistas, otros publicistas. Todo eso es el pasado. En la época de la promulgación del 57, no vivíamos en la situación de hoy; en la época del 16 y 17, tampoco ¿Alcanza el tiempo para que la Cámara pueda realmente discutir los propios proyectos de ley que surgen de ella, con un período de cuatro meses? No alcanza; dígase lo que se diga, no alcanza. Este período es breve, va a concluir mañana o pasado. Ha habido algunas iniciativas importantes, pero la Cámara de Diputados no sólo es un Cuerpo Legislativo; está obligada por razones de la propia Carta Magna trabajar en conjunto con el Senado y cumplir funciones diplomáticas, relaciones públicas, en fin, y eso además de las condecoraciones y de las pensiones nos quita mucho tiempo. Entonces ¿Cuál es el tiempo real, hábil para esa labor? Muy breve ¿Qué es una cosa mala pedir que se trabaje un poco más para atender en la parte legislativa? Porque es cierto que la Cámara de Diputados tiene otras tareas, y que los diputados en la individual cumplen otras funciones a las que quiero decir después o respecto de las cuales puedo decir dos palabras, Pero, si no quieren dos períodos de sesiones, bien. Hagamos un período único pero más largo. ¿Qué inconveniente hay en eso? En lugar de cuatro meses, que se reducen mucho, cinco; los que sean. La Comisión dice que está la puerta abierta, el camino trazado; que cada Cámara puede convocar a períodos de sesiones. No es cierto por desgracia. La Comisión Permanente del Congreso es la que puede convocar a las Cámaras, a las dos o uno de ellas por separado. Entonces hay que gestionar ante la Comisión Permanente que convoque a la Cámara de Diputados para fines muy concretos. La reforma al sistema electoral ha cambiado las necesidades de la Cámara de Diputados. Quizá del Senado no porque no afectó a ese Cuerpo la reforma del sistema electoral. Aquí sí se ha integrado la Cámara por primera vez desde 1910, para no hablar del pasado legando de una manera diferente. Entonces, un mes más más, cinco meses siquiera. Yo no pretendo que naturalmente aquí se tome una votación favorable. De antemano nuestra iniciativa está perdida, pero yo he pedido la palabra para insistir en la conveniencia de que la Cámara de Diputados trabaje más.
En cuanto a que los diputados deben ser gestores durante el receso, pues esa es la tradición, pero ¿esa es la función fundamental de los diputados federales? No. Yo me siento tan diputado por el Estado de Yucatán, es esta tribuna, como diputado por el Estado de Jalisco o de Tamaulipas o de Chiapas. ¿Por qué? Porque soy un diputado nacional; cada uno de nosotros representa al pueblo mexicano en su conjunto; no somos diputados locales de los Estados; todos los diputados representamos al pueblo mexicano. Naturalmente, por razones técnicas, tienen que surgir diputados de los distritos, de algún lugar, no del aire, a pesar de la existencia de los diputados de Partido.
El otro día nos hicieron un gran elogio ciertos diputados, diciendo que el Gobierno nos había regalado o nosotros. - los del Partido Popular Socialista. - diez curules. No quisimos contestar porque somos prudentes y por que no nos gustan los argumentos de ese peso. Yo podía haber dicho que a ellos les regalaron veinte la Santa Madre Iglesia. (Risas) Pero no lo dijimos porque ese no es un argumento.
La realidad política de nuestro país es que los partidos están representando clases sociales que cada vez se precisan más y más, porque vivimos en un país de clases sociales diferentes.
Entonces, es incuestionable que los diputados son fundamentalmente representantes del pueblo mexicano, es un conjunto y no procuradores del pueblo.
Hubo una época larga, cuando no había vida parlamentaria, en que los diputados iban a "picar piedra" - como se dice vulgarmente - a las Secretarías de Estado, para conseguir unos rieles, unos sarapes "para el hospital de mi pueblo", uno gises, unas pizarras, unos libros de texto para las escuelas, etc. etc., Pero esa es una categoría que no es para los diputados nacionales. Ser procurador del pueblo es muy interesante; yo no trato de minimizar, naturalmente la función de los procuradores del pueblo. Que los gobernadores de los Estados necesitan el concurso de los diputados de la entidad que gobiernan, ese es otro hecho; pero también los gobernadores deben ser educados políticamente, ¿Por qué han de ser ayudantes de los gobernadores los diputados federales? Por ningún motivo. Si tienen un presupuesto, si tienen funcionarios, ¿y los diputados locales entonces? Podrían ser auxiliares de los diputados federales, y los alcaldes auxiliares de los diputados locales. No, no, no; eso no es el punto.
Yo creo que una de las formas de reivindicar al Poder Legislativo, de darle altura, prestigio, autoridad ante todo el mundo, es permitirle que trabaje más.
Yo sé muy bien, señoras y señores diputados, lo repito una vez más, que en este momento y por hoy, vamos a perder la iniciativa. Todos los argumentos que se den son inútiles para el fin de ganar la mayoría de votos, pero insistiremos. Si se aprueba la reelección, yo mismo insistiré, dentro de los tres, cuatro o cinco años que vienen; y si Dios me ayuda, dentro de veinte años estaré aquí con la misma súplica. (Aplausos.)



SEGUNDA INTERVENCIÓN (ubicación en audio 15:34)

El C. Presidente: Tiene la palabra el ciudadano diputado Lombardo Toledano.
El C. Lombardo Toledano, Vicente: Señor Presidente, señoras y señores: se me cayó el cielo encima (risas), menos mal que no fue la lámpara. No no quiero dar la seguridad al diputado Covián Pérez y a los demás distinguidos diputados. Es que yo no tengo aun actitud despectiva para nadie; es mi modo de hablar, pero tengo un profundo respeto por las ideas que no son las mías y, sobre todo, por la representación nacional, a la que yo pertenezco. No voy a argüir, porque sería interminable el asunto, pero sí quiero, claro, precisar algunas cuestiones, porque, pues aparecería yo, según lo que dijo el diputado Rosillo y según lo que dijo el diputado Covián Pérez, como un ignorante, como hombre fatuo, como un hombre amenazado de la exclusión de la vida pública de nuestro país, por la conducta mala que le observando en este momento; y eso, a mí no me conviene, como ustedes comprenden, ni a nadie.
Lo primero que yo deseo es precisarle al señor diputado Rosillo que lo que él llama criterio anacrónico de las clases sociales, dividiendo a la sociedad en clase baja, media y alta, yo nunca lo he aceptado; yo tengo un concepto científico de las clases sociales y no tengo, pues, una opinión que pudiéramos llamar pintorescas de la sociedad humana. Nunca, en mi vida, he pensado que las sociedades se dividen en clases bajas, medianas y altas. No sé de dónde las sacaría el diputado Rosillo.
Yo digo que esta sociedad mexicana, en la cual vivimos, está dividida en clases sociales, pero no en la baja, en la mediana, en la media y la alta. Para mí, las clases sociales se dividen, por razón de su participación en la producción económica, fundamentalmente.
La mayoría de los que trabajan son una clase social: la clase trabajadora. Ya se trate de un investigador científico, de un catedrático de la Universidad, de un técnico, de un obrero industrial, de un maestro de escuela, de un campesino. La clase productora de bienes materiales y de bienes intelectuales o espirituales la clase trabajadora. Por eso hablo de clases, y por eso digo que los partidos políticos obedecen a clases sociales. ¿Que en nuestro país todavía las clases sociales no están bien estructuradas? Lo hemos expresado en numerosas ocasiones, porque somos un país apenas en ascenso, en el principio del ascenso. ¿Y que hay partidos que aspiran a representar a las clases sociales? También es otro hecho incontrovertible. Mi partido aspira a ser un partido representativo de la clase trabajadora, desde el punto de vista ideológico, desde el punto de vista político, desde el punto de vista de su militancia.
El PRI, al renovar su Estatuto, dijo también que está integrado por trabajadores, de tal sector, de tal otro sector, del otro más. El PAN no ha dicho, hasta hoy, por lo menos desde esta tribuna, a qué clase social representa; pero como constantemente habla de la clase media, supongo que representa principalmente a la clase media o aspirará a representar a la clase media.
Ahora bien, esos partidos políticos tienen una ideología que no la inventaron. Es la ideología de las propias clases sociales a las cuales representa. No es necesario que un partido esté integrado sólo por proletarios, en el sentido tradicional de la palabra, para que sea un partido de la clase obrera. Un partido puede defender los intereses inmediatos e históricos de una clase independiente de quienes lo integran desde el punto de vista humano. Y eso lo sabe todo mundo. No es, pues, anacrónico el criterio de dividir a la sociedad en clases lo que es no sólo anacrónico si no chistoso, es dividirla en clase baja, clase alta y clase media. Por que eso parece tarifa de algo, de algún servicio, de un teatro, de algún espectáculo de alguna otra actividad social
.
No, no, no; pero lo que si no admito yo, es decir, no es que admita, sino que me asombra, es que el diputado Rosillo haya venido a decir aquí que lo no anacrónico, lo importante y lo que debe ser en el futuro, es dividir a la sociedad por categorías profesionales. Bueno, yo leí eso en Benito Mussolini hace muchos años, y después Adolfo Hitler, y después en Francisco Franco, es decir, un régimen corporativo; la sociedad organizada por corporaciones profesionales. Con ella ya tuvimos tres siglos de corporaciones durante la etapa colonial. Bueno, afortunadamente esa clasificación es una clasificación no anacrónica si no absolutamente inoperante, hasta en las escuelas primarias.
En cuanto a que la ley debe tener un carácter permanente, estoy de acuerdo. ¿Que hay contraste que deben respetarse? De acuerdo también. Pero de eso a concluir que una ley es intocable, no; es contrario a la lógica y contrario al proceso histórico. Una ley hay que retocarla cuantas veces sea menester. La vida siempre va más adelante que la leyes. Eso es claro. Y cada vez que la vida supera a una ley, prevista para una etapa histórica diferente, hay que modificar la ley. ¿Quién se atrevería a defender desde esta tribuna la vigencia real, no teórica, no jurídica, no formal, por ejemplo, del artículo 28 de la Constitución? En la República Mexicana están prohibidos los monopolios. Pues sí, es la lanza de don Quijote contra los molinos de viento. La vida ha creado monopolios. Lo que hay que es ajustar el artículo 28 a la realidad y darle un rumbo diferente. Eso es la ley, es un proceso, y siempre la estructura va más de prisa, en cuanto a sus consecuencias directas, que la superestructura. Eso todo mundo lo sabe, a la infraestructura, como algunos economistas han dado en decir en los últimos días o meses. que seamos prudentes, dice el diputado Rosillo. De acuerdo. Hemos sido prudentes. ¿Qué es la prudencia? La prudencia es la actitud que no lleva a la exageración, que no lleva a los excesos, que implica meditación, reflexión profunda, de acuerdo. Debemos ser prudentes, pero la prudencia no puede estar reñida con la fecundidad legislativa. Eso depende de nosotros. Si nos proponemos transformar esta Cámara de Diputados en una jaula de pericos, claro, entonces con 5 minutos de fecundidad... ,¿cómo se podría llamar?..., pues diría yo verde, bastaría para decir: ¡Basta! Pero eso no es posible. la fecundidad no es inocuidad. La fecundidad es creadora en tanto que se proponga cosas de importancia.
Y en cuanto a que vamos a laborar en el receso, sí, nosotros lo dijimos. Propusimos que hubiera mesas redondas, que creáramos un foro popular; que oyéramos al pueblo; pero eso es incompatible con la labor legislativa. Yo no he venido a esta tribuna, mi comentario final a las palabras del diputado Rosillo, a repetir ideas ya depuradas. Todo depende de quién juzgue. Yo no he venido tampoco a hacer propaganda. He venido a defender ideas, las ideas, las de mi partido, y lo seguiré haciendo. En suma, como ustedes ven, aun tomándome como un hombre que maneja ideas anacrónicas, vuelvo a insistir en que se trabajen. Esto no quiere decir que no hemos trabajado, he dicho yo que trabajando; pero que hay que trabajar más, eso no es contradictorio. El diputado Covián Pérez sí me ha maltratado mucho, y me ha amenazado, además de maltratado, cosa que yo no admito porque eso no es prudente, no es nada prudente. ¿Con qué derecho me amenaza? (Risas) Yo no he tratado despectivamente ningún asunto. Dice que carecemos de técnica legislativa. Claro que al proponer la reforma a un artículo de la Constitución es indispensable reformar otros para ponerlos en concordancia. Es elemental, para eso es el trabajo de la Cámara para concordar. Que ocho meses forzosos abandonarían, harían abandonar a los diputados sus labores en sus distritos, en las comunidades, pues; quizá pero yo diría que basta el fin de semana; pero no quiero tampoco menospreciar la labor de gestores, no. Está bien que ayuden a los distritos, a la población de los distritos; es útil. Pero yo digo que la primacía debe tenerla la labor legislativa. Por eso se llama Poder Legislativo, precisamente, y no se llama poder de gestores, poder administrativo, Poder Legislativo Federal. No.
Dice también que debemos estudiar más nuestras iniciativas para el futuro. Le aseguro al diputado Covián Pérez que voy a ir a la escuela y me voy a inscribir en la escuela para legisladores, con objeto de que yo no quede en ridículo, como hoy, porque eso está mal; me ofende y demuestra que yo soy un hombre absolutamente incapaz de estar a la altura de mis colegas de la Cámara de Diputados.
¿Que por qué no propusimos al principio los cinco en lugar de ocho meses y a última hora venimos a decir que ocho? Pues propusimos ocho porque lo consideramos mejor. Ahora yo vengo a mendigar un mes más- no a proponer- y si no atienden a mi mano levantada, extendida, me quedo con ella. Eso es todo.
Que nosotros hemos trabajado en las comisiones. Yo confieso que muy poco, en lo personal, porque me dejaron unas comisiones en las que no se puede trabajar (risa): Condecoraciones, pensiones (risas); lo que no he aceptado es ir a los informes de los gobernadores, no, porque es demasiado. Pero, claro, si me ponen alguna comisión en la que se trabaje, yo les aseguro que sé trabajar también, ¿por qué no? Entonces, lo único que deseo yo aclarar, para concluir esta palabras- ya no vuelvo a la tribuna, no amenazo con mi presencia por tres veces se y me doy por muerto (risas)- : yo lo que quiero aclarar es que aquí no vengo yo a usar la tribuna para poemas teoréticos huyendo a las realidades del país. Si algún hombre conoce México, ése soy yo: conozco pulgada por pulgada, o hectárea, si se quiere, del territorio nacional. Tengo medio siglo de recorrer el territorio y de hablar con mi pueblo. He pasado años y años sirviéndole a la clase obrera de mil maneras, defendiéndola ante las Juntas de Conciliación, haciendo el papel de agitador, que es un papel muy honroso y muy levantado, cubriendo la trinchera ideológica; de mil modos. Entonces, les aseguro a ustedes, que aparte de estudiar más, que seguiremos insistiendo ya más preparados para el debate, para que no nos derrote a la primera de cambio; eso es indudable. Y en cuanto a la amenaza de que yo no voy a ser diputado, yo lo recibo como amenaza, pero tengo el presentimiento de que me volverán a ver pronto (Aplausos.)

TERCERA INTERVENCIÓN (ubicación en audio 31:20)

El C. Presidente: Se abre el registro de oradores. Tiene la palabra el C. Lombardo Toledano.
El C. Lombardo Toledano, Vicente: Por el murmullo, señores representantes pensarán que existe una nueva, feliz o infeliz coincidencia entre los diputados del Partido Acción Nacional y los diputados del Partido Socialista; pero no se trata de esa cuestión.
Si yo fuese un abogado chicanero, diría que el artículo 134 no es aplicable, como los diputados de Acción Nacional lo dicen, al caso de la construcción del Palacio Legislativo, porque dice ese precepto: "Todos los contratos que el gobierno tenga que celebrar para la ejecución de obras públicas, serán adjudicados en subasta", etcétera. El Poder Legislativo no es el gobierno, es solamente el Ejecutivo. Así es que este mandato no nos toca a nosotros. Si dijese "el Poder Público", bien; pero no es el Poder Público, es solamente el gobierno, o sea el Poder Ejecutivo. Así es que el Poder Legislativo no está obligado a someter a concurso; pero perdonen la broma, yo entiendo el espíritu del asunto.
Me imagino que los diputados de Acción Nacional, con toda razón, se preocupan que en este asunto no vaya a haber malas interpretaciones, manejos no
claros, etcétera. Yo quiero decir de antemano que el representante de la Cámara de Diputados, el diputado Martínez Corbalá, cuando nosotros lo designamos como representante de la Asamblea para tratar con el representante del Senado, nos merece toda la confianza como representante genuino del pueblo, como profesional capaz y como hombre honesto. En consecuencia, los diputados del Partido Popular Socialista hemos estado conversando con el diputado Martínez Corbalá y sabemos que llegado el momento se tiene que proceder exactamente de la misma manera en que surgieron los diputados de Acción Nacional, y que supongo que es el pensamiento colectivo de la Asamblea.
A mí lo que me preocupa es otra cosa: que independientemente de que llegada la hora se construya, de acuerdo con concursos, con planes aprobados, etcétera, no vaya a ser que los constructores nos digan en qué casa debemos vivir y nos obliguen a habitarla. Yo creo que debe ser al revés el asunto: somos nosotros los habitantes futuros del Palacio Legislativo los que debemos decirles a nuestros sastres cómo queremos nuestro vestido, porque si se nos llevara a una política de hechos consumados; aquí está la maqueta, así decidimos nosotros, ustedes tendrán tantos cuartos, tantas salas y a construir, creo que se invertirían los términos del propósito que nos animó al acordar la erección del Palacio Legislativo. Somos nosotros los que tenemos que decidir, ni siquiera el Poder Ejecutivo, sino las dos Cámaras del Congreso, cómo queremos que sea el Palacio Legislativo y no sólo en cuanto al alojamiento mismo de nuestras Asambleas, de las comisiones. de los diputados, senadores, representantes de los partidos, etcétera, sino inclusive el estilo del Palacio Legislativo, desde el punto de vista arquitectónico, plástico, artístico. Tenemos que opinar.
No dudo que hay -evidentemente lo han demostrado en mil ocasiones- arquitectos e ingenieros muy capaces en nuestro país. En esta materia no podríamos nosotros considerarnos inferiores a ningún país del mundo, sin excepción; pero al fin y al cabo nosotros debemos decidir, porque luego los profesionales, los especialistas son muy caprichosos, le dicen a uno: no señor, usted hace esto, porque es lo que le conviene. Muy bien; pero ellos pueden opinar así; pero si nosotros opinamos de otro modo tienen que sujetarse a lo que el Poder Legislativo determine.
Simplemente he hecho uso de la palabra para decir que la Gran Comisión tome en cuenta lo que nosotros hemos deseado; o sea que no se considere definitivamente aprobado el plan del Palacio Legislativo sin la venia de la Cámara de Diputados, y en el caso, también, sin el permiso, la autorización y aprobación del Senado de la República.
Ahora, en cuanto a la segunda parte, yo supongo que las dos Grandes Comisiones de las Cámaras del Congreso tomarán las providencias necesarias para que la ejecución de la obra se realice en los mejores términos posibles.
En suma, es una simple advertencia, un llamamiento muy fraternal de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados para que no dé por aprobado el proyecto o anteproyecto del Palacio Legislativo, sin que nosotros lo conozcamos.

 

 

 

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