Última actualización el Viernes, 28 de Enero de 2011 15:24
Para referirse al L Aniversario de la iniciación formal de los trabajos del Congreso Constituyente de Querétaro
El C. Presidente: Se concede el uso de la palabra al señor diputado Vicente Lombardo Toledano, del Partido Popular Socialista.
El C. Lombardo Toledano, Vicente: Señor Presidente, señoras y señores diputados:
La Constitución de una nación es la concreción jurídica de las ideas de las fuerzas sociales dominantes en un momento dado del proceso histórico de un pueblo. ¿Cuáles eran las fuerzas dominantes en México en 1916? Las fuerzas armadas que habían derrotado el ejército de la dictadura, los intelectuales de la clase media revolucionaria que habían luchado contra Porfirio Díaz antes y después de 1910. El ejército popular estaba integrado por campesinos en su gran mayoría, por algunos grupos de la clase obrera y por jefes formados en el curso de la lucha.
Estas fuerzas determinantes de la sociedad mexicana hace medio siglo, se propusieron levantar en nuestro país un nuevo orden jurídico y político.
¿Cómo sería ese orden nuevo? ¿Cuáles serían sus características? ¿En qué se fundaría en nuevo sistema de la vida social? Para mí, en los siguientes principios fundamentales. En la destrucción de los latifundios; en el reparto de la tierra a los campesinos; en el reconocimiento de los derechos de la clase obrera; en el dominio de la nación sobre las riquezas naturales de su territorio; en un nuevo concepto de la propiedad; en una nueva tesis sobre el acto jurídico como fuente del derecho; en una nueva filosofía de las relaciones humanas; en el fortalecimiento del Estado frente a todas las corporaciones privadas y en limitaciones a la participación de los extranjeros en el desarrollo de nuestro país.
Este nuevo orden era, en efecto, un orden nuevo en el campo económico, en el terreno social y, también, en el escenario político de México. Era un orden diferente al de la libre concurrencia del siglo XIX. Hay una frase del diputado Alfonso Cravioto que, a mi modo de ver, define el pensamiento político del conjunto de los hombres que se reunieron en Querétaro. Decía así:
"Somos liberales, sí; pero no liberales como los del pasado. Somos liberales que miran hacia el socialismo".
Esa frase de Alfonso Cravioto tiene una gran importancia, porque, en efecto, se mezclaron en el nuevo orden jurídico, en la Carta que se estaba debatiendo, las ideas del pasado y las aspiraciones futuras.
Y no incurría Cravioto en ninguna contradicción ni teórica, desde el punto de vista de las ideas puras, políticas, ni tampoco desde el punto de vista jurídico, ni desde el punto de vista de la actividad práctica. Era un liberalismo de un país como el nuestro, sometido a influencias internas que trataban su desarrollo normal y, también, sufriendo la presión de fuerzas extrañas provenientes del exterior, que habían obstaculizado el proceso histórico del pueblo mexicano.
Era una nueva revolución. Revolución para un país semicolonial que aspiraba a ser independiente y soberano en todos sus aspectos y también que quería elevar el nivel de vida del pueblo en el sentido económico, social, político y cultural. Era también un nuevo orden jurídico que aspiraba a establecer límites a la intervención extranjera.
Por eso, definir a la Revolución Mexicana surgida en Querétaro hace medio siglo, como un movimiento popular democrático nacional, antifeudal y antimperialista, es darle la connotación precisa que ese gran movimiento de las masas de México ha tenido .
La Revolución de 1910 a 1917 fue más avanzada que la Revolución de Reforma, y ésta fue más avanzada que la Revolución de Independencia, porque se realizaron en tres épocas diferentes, una tras otra; pero las tres, las tres revoluciones representan un mismo proceso que comenzó hace tantos años y que todavía no concluye. Las tres revoluciones son grandes saltos adelante en el desarrollo progresivo de nuestro país.
Por eso las revoluciones que engendraron un nuevo orden en cada ocasión le dieron a México una Constitución distinta; pero basada en el mismo objetivo inmediato y en objetivos futuros que desde entonces ya se columbraban.
La Constitución de 1917 - y ya habrá oportunidad de conmemorarla el próximo año y de examinarla a fondo - ha facilitado el desarrollo contemporáneo de nuestro país, porque habiendo partido de una base como superestructura de ella, ha influido sobre la base de la cual surgió, en una interacción típica del desarrollo histórico que todos conocemos. En otras palabras, la Constitución ha encauzado la evolución de nuestro país para que no estorbe nada el desarrollo material, social y cultural de México.
Si se hojea la Constitución a medio siglo de distancia de su génesis, se observará que las reformas que ha sufrido, numerosas por cierto, corresponden a distintos períodos del desarrollo de medio siglo. 144 reformas ha tenido la Constitución de 1917 desde entonces hasta hoy. ¿Que representan esas reformas? ¿Con qué fines se han realizado? ¿Cual ha sido el empeño de los legisladores? Es muy difícil, como no se agote un tema en simples enunciados, ir al fondo de las reformas que ha sufrido la Carta Magna; pero hay algunos rasgos comunes y propósitos idénticos en esté empeño de adicionarla y de transformar su texto. Yo diría que las reformas han consistido, principalmente, en precisar el contenido filosófico y la finalidad política de la educación pública; en una lucha sostenida para impulsar la Reforma Agraria y a veces por detenerla - El artículo 27 ha sufrido 13 reformas; en mejorar la integración del Congreso de la Unión; en aumentar las facultades del Poder Legislativo de la Federación y, consiguientemente, la intervención del Gobierno Federal en el desarrollo del país, estableciendo normas nuevas y acrecentando las facultades iniciales del poder político central - 22 reformas ha sufrido el artículo 73; en hacer más expedita la labor del Poder Judicial; en extender los derechos de la clase obrera a todos los que trabajan bajo la dirección y con vínculos económicos de una persona física o moral, incluyendo al estado; el artículo 123 por eso ha sufrido algunas reformas de importancia.
Si se estudia ya más concretamente las reformas del texto de la Constitución, hay algunos hechos que saltan a la vista: la Reforma Agraria sigue siendo el motor de las luchas de la mayoría de la población de nuestro país, que es la población rural; la intervención del Estado en el desarrollo de la economía nacional es cada vez mayor, y el régimen democrático empieza a dar los primeros pasos, como los lactantes que llegan a la infancia.
Así, 50 años de Carta Magna, iniciados por hombres que todavía viven y por quienes siguieron después de ellos, abrieron un nuevo orden económico político, jurídico y cultural para México y, también, inició una nueva política internacional de nuestro país.
Hoy nos hemos reunido aquí para conmemorar la apertura solemne de las labores del Congreso Constituyente. Todos los que tuvimos el privilegio de estar
en Querétaro hace medio siglo, yo, como representante de todos los estudiantes y profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de México, recordando aquella sesión y las que siguieron, y escuchando a quienes, en comisiones especiales, debatieron los principios nuevos del nuevo orden jurídico, sentimos una emoción nuevamente renovada.
Pero lo importante no es recordar. Lo importante es recordar, porque en política, cuando se recuerda, se vuelven a contraer compromisos. Hemos recordado hoy, lo cual significa que renovamos nuestras obligaciones ante nuestro pueblo.
¿Cómo honrar a la Constitución y a los Constituyentes? Cumpliendo con la Carta Magna y mejorándola todavía más, porque hay presiones muy fuertes que nos obligan a ello: la tremenda explosión demográfica de nuestro pueblo, la desocupación actual y la falta de trabajo, la intervención de los monopolios extranjeros, norteamericanos en su mayoría, que descapitalizan a nuestro país y que levantan obstáculos al desarrollo normal de la nación mexicana.
El Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, ha cumplido dos años de gobierno. El día primero de septiembre pasado formulo el programa que va a cumplir en su mandato. Este programa no se haya en disonancia ni con la Constitución ni con sus reformas, sino al contrario: anuncia nuevos cambios a la Carta Magna. Esto quiere decir que se tiene una idea dinámica de lo que es la organización jurídica suprema de México.
Sólo tres años hábiles tiene Gustavo Días Ordaz por delante para cumplir con su programa, porque el último de su gestión en un año perdido en las elecciones generales. ¿Podrá realizar su programa? Sí atendiésemos sólo a su decisión - ya que es un patriota, es un hombre inteligente, con carácter y decidido, como lo ha probado-, prodríamos dudarlo. Porque, lo importante es darse cuenta de que ese programa, que es la continuación de nuestro nuevo orden nacido hace medio siglo, sólo se puede llevar a cabo y convertirlo en obras a condición de que todas las fuerzas democráticas y patrióticas de México se asocien.
No me cansaré jamás insistir, como he venido haciendo hace muchisímos años, en que en un país en que la clase social es autosuficiente, en un país descapitalizado, en un país rico potencialmente, pero muy pobre en realizaciónes todavía, sólo la alianza de los patriotas y los revolucionarios puede cumplir con los anhelos supremos de nuestro pueblo.
No creo que sea menester decir otras palabras, por que lo que espera nuestro pueblo de nosotros, aunque ya es muy tarde, es decir, poco nos falta por hacer, son obras, hechos, realizaciones. Sin embargo, vendrá después de nosotros otro más. Lo importante es que la historia no es reversible y menos la Revolución Mexicana. (Aplausos.)