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Las claves de las iniciativas petroleras de Felipe Calderón

• Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. [1]

Identificar las claves de las iniciativas petroleras de Felipe Calderón [2] es útil para asumir una posición sustentada y participar conscientemente en una lucha cuyo desenlace incidirá en nuestro porvenir como mexicanos, y como clase social, en el caso de los trabajadores. Enumero enseguida las que a mi juicio son las más importantes:

1. Veamos, antes que otra cosa, el primer argumento de Felipe Calderón: dice que no se privatiza; que PEMEX se fortalece y se moderniza. Aclaremos. En la actualidad, toda la industria petrolera, integralmente concebida, es una empresa pública, propiedad de la nación, en la que no se admite, en ninguna de sus ramas, capital privado. La “reforma energética” pretende que el capital privado participe en algunas actividades fundamentales, como refinación y poliductos, entre otras. Propone la “autonomía administrativa”, que consiste en que PEMEX sea manejada como si fuera una empresa privada; y propone integrar a su Consejo de Administración a magnates de la empresa privada. Todo eso significa privatizar, negarlo es una tontería. ¿Por qué no lo reconocen? Porque la experiencia corrobora que las privatizaciones han sido un fracaso en México y el mundo; que cuanto se dijo para que la opinión pública aceptara esas medidas, fue una manipulación preconcebida. Por eso, todas las que quieren seguir realizando, entre ellas la del petróleo, hoy más que antes, tienen la necesidad de rodearlas de un caudal de engaños.

2.Veamos sus otros argumentos: Que “modernizar” a PEMEX requiere enormes recursos que no tenemos, por lo que necesitamos que venga el capital privado. Falso. PEMEX es un negocio muy rentable. Año con año produce utilidades cuantiosas, que superan en mucho las cifras más altas –ya de por sí maliciosamente exageradas- que Calderón y sus personeros dicen que son indispensables. Basta con que la Secretaría de Hacienda deje de saquearlo, como lo viene haciendo, para que “del propio cuero salgan las correas”, como se diría de manera coloquial.

3. Dice que la tecnología que se requiere ahora es muy compleja y sólo la tienen las grandes petroleras transnacionales. Falso. Ya ese argumento lo usaron las petroleras cuando el gobierno de Cárdenas las expropió, en 1938. Dijeron que jamás podría funcionar la industria sin ellas y sus técnicos extranjeros, pero eso no pasó de ser una balandronada. Los trabajadores mexicanos tuvieron la capacidad suficiente y la industria funcionó bien. Además, la nación creó las instituciones en las que se prepararon los científicos y técnicos mexicanos que durante décadas produjeron avances nada desdeñables. También hay que considerar que los privatizadores han asfixiado presupuestalmente al Instituto Mexicano del Petróleo, como medida premeditada para impedir que en lo sucesivo genere tecnología de punta, como la ha hecho ampliamente durante su existencia. Al momento en que se corrijan esa y otras maniobras de sabotaje, tendremos la tecnología adecuada, y será propia.

4.Ahora bien, entrando en el fondo del asunto: ¿por qué se promueve esta iniciativa? ¿A qué intereses obedece? Como se sustentará adelante, la iniciativa obedece a intereses extranjeros, a los que quiere beneficiar, sacrificando los intereses superiores de México y los mexicanos. Por tanto, la motivación de fondo de Calderón radica en su entreguismo. Esta es la primera clave para comprender la esencia del asunto y su gravedad.

5. En efecto, los verdaderamente interesados en la reforma son extranjeros todos, a saber: a) las grandes empresas petroleras que se disputan el mercado mundial, entre otras Mobil, Exxon, Shell y Repsol; b) algunos gobiernos poderosos del mundo, el de Estados Unidos en primer lugar, y c) organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y otros que representan intereses de los núcleos duros del capitalismo en su etapa imperialista actual. [3] Los intereses de todo ese conjunto de fuerzas son antagónicos con los de México y su pueblo, ésta es la segunda clave.

6. Por cuanto a las empresas de energéticos que dominan el mercado mundial, en efecto, les interesa apropiarse de nuestro hidrocarburo porque este negocio deja enormes ganancias. Históricamente ha sido muy jugoso, pero en los últimos años y meses el precio del petróleo salta hacia arriba de un día a otro, y todo indica que esa tendencia se mantendrá y se acentuará en el futuro. Por eso, las empresas quieren, más que nunca, asegurar para su beneficio tan promisorio filón. Lo codician todo: quieren el petróleo y el gas de Iraq, Irán, de todo el Golfo Pérsico, el de Venezuela, Ecuador y Bolivia; el de toda la zona caribeña; también de otras regiones del mundo y México no es la excepción. Pero como nuestro petróleo está nacionalizado y es de propiedad pública, exclusiva de los mexicanos, se ven en la necesidad de promover reformas que lo privaticen, como la de Calderón. Ésta es la tercera clave.

7. Además, es evidente que, al escasear el petróleo y encarecerse cada vez más, la economía del sistema capitalista mundial se ve afectada, incluida desde luego la de las grandes potencias, como Japón, la Unión Europea y Estados Unidos. Por esas razones económicas, los gobiernos de tales potencias pretenden tomar el control de las reservas petroleras, todas las que puedan, cada uno para sí. Enfrentan, de nueva cuenta, el obstáculo de que al petróleo de México lo protege nuestra Constitución como propiedad de la nación. Eso es lo que ansían modificar, o por lo menos, “darle la vuelta” tramposamente, como se hace en las iniciativas de Calderón. Las ambiciones desmesuradas de los gobiernos de las grandes potencias, he ahí la cuarta clave.

8. Por lo que hace al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y otras instituciones parecidas, hoy, en plena Globalización neoliberal, tienen el rol de cuidar de los intereses de los núcleos del capitalismo imperialista, los que se integran a la vez por empresas transnacionales gigantescas –entre ellas las petroleras- y por los gobiernos de los países más poderosos, bajo cuyas banderas se protegen tales empresas. Por eso, el Banco Mundial, el fondo Monetario Internacional y sus similares emiten constantes “recomendaciones” a los gobiernos de los países capitalistas subordinados, como el nuestro, en las que les “sugieren” que privaticen esto y aquello; que reduzcan los salarios de los trabajadores, que les cancelen sus derechos y prestaciones, con el falso argumento de que así “modernizarán” su economía y se volverán países poderosos, llenos de bienestar; pero esto es sólo un embuste vil, el equivalente en nuestros días al trueque de espejitos por oro, que practicaban los conquistadores españoles al robar a los indígenas. Los pretextos de Calderón y sus personeros, ni siquiera son originales; sólo repiten los que les han escrito instituciones como las aquí citadas. Pero ésta es la quinta clave: los gobiernos sin independencia ni dignidad, como el de Calderón, aceptan gustosos semejantes “recomendaciones” y asumen como suyos tan falsos argumentos.

9. En especial, el gobierno de Estados Unidos tiene otra motivación más, muy importante, para pretender que nuestro petróleo se privatice y, de esta manera, esa potencia se pueda apoderar de él: como sabemos, su dominio mundial se sustenta principalmente en su poderío militar, y éste, sin el energético, dejaría de ser significativo. ¿Cómo podría sostener su enorme industria bélica? ¿Cómo movería sus flotas navales por todos los mares, amenazando al mundo entero? ¿Cómo desplazaría su equipo aéreo? ¿Con qué combustible alimentaría sus cohetes teledirigidos? ¿Cómo podría sostener su “guerra de las galaxias”, que ha militarizado el espacio exterior? Todo ello se volvería obsoleto. Por eso, la potencia del norte tiene un interés mayor aun que otras del mundo. He aquí la sexta clave del asunto, que deja en claro que Estados Unidos constituye la primera instancia interesada en la llamada “reforma energética”. Por eso, promoverla, como lo hace Calderón, constituye no sólo un acto de entreguismo, sino de verdadera traición a la Patria.

10. La séptima clave a que me referiré es la de la solución. Tenemos un gran problema enfrente, pero también tenemos la manera de resolverlo. Impedir que Calderón y sus amos consumen su proyecto sólo lo puede lograr la más amplia, consciente, unitaria y combativa movilización de la clase obrera y el pueblo. No existe otra salida.

11. Otro aspecto del problema petrolero: PEMEX es saqueado cada vez más por la Secretaría de Hacienda, como ya se dijo. Y es robado por administradores sinvergüenzas, designados por gobiernos entreguistas, como han sido no sólo el de Calderón, sino muchos otros antes, sobre todo los de la llamada era neoliberal y más concretamente por los cuatro peores de esta época: Salinas, Zedillo, Fox y el actual. Y su sindicato está en manos de líderes corruptos que no defienden a los trabajadores, sino que lucran y se enriquecen groseramente. PEMEX, en esas condiciones, no cumple con las funciones que le corresponden, de palanca fundamental para el desarrollo independiente de México; de pieza básica para su liberación económica respecto del imperialismo. Todo eso es cierto. Hace falta limpiar a PEMEX, correr a los ladrones y meterlos a la cárcel, después de obligarlos a que devuelvan lo robado. Y hace falta cambiar el sistema político y el sistema de partidos en México, para que se dé el marco político indispensable para que PEMEX pueda responder a su función histórica, la que concibieron Vicente Lombardo Toledano, teórico y autor intelectual de la trascendente nacionalización, y Lázaro Cárdenas, el autor material. Pero privatizar es lo peor que se puede hacer. Ésta es la octava clave del problema.

12. Sin las luchas de la clase obrera jamás se hubiera nacionalizado el petróleo en México. Sin la movilización popular masiva, decidida y firme, no se hubiera consolidado, en 1938 y los años inmediatos, tormentosos, de fuertes presiones y agudas confrontaciones. Sin la más amplia y combativa movilización de la clase obrera y el pueblo, los privatizadores, hoy, se saldrían con la suya. Evitémoslo, está en nuestras manos. Luchemos todos unitaria y conscientemente para impedirlo.

Ciudad de México, 20 de mayo de 2008.

Notas:

[1] Maestro en Ciencia Política por la UNAM.
Investigador del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Primer Secretario del Partido Popular Socialista de México. [Sube]

[2] Envió al Senado de la República un paquete de cinco iniciativas y, posteriormente, una más a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. [Sube]

[3] Además de los anteriores, también algunos de “nuestros” magnates, como Roberto Hernández y otros, desmesuradamente enriquecidos como resultado de anteriores privatizaciones. Éstos, sin embargo, están lejos de poder competir con los antes enumerados, por lo que apenas aspiran a ser socios menores y subordinados a aquéllos. [Sube]

 
 
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