TÁCTICA DEL FRENTE Y LA UNIDAD CONTRA EL NEOLIBERALISMO E IMPERIALISMO
• José Santos Cervantes
Frente Social por la Soberanía Popular / Zacatecas, Mex. / 27.10.2007
Durante más de quince años de políticas neoliberales las protestas y resistencias populares contra ellas fueron derrotadas, porque en su mayor parte fueron luchas aisladas.
Sin embargo, a raíz de que en 1999 el gobierno de de Ernesto Zedillo pretendió modificar la Constitución General de la República la resistencia popular y patriótica comenzó a actuar de manera organizada y a unificarse en diferentes frentes que lograron que Ernesto Zedillo fracasará en sus propósitos de entregar al capital extranjero la industria eléctrica y la del petróleo. Estos frentes compuestos por obreros, campesinos, indígenas, estudiantes, mujeres, intelectuales, movimientos civiles y de género entre otros, han ido avanzando en el terreno cuantitativo y cualitativo, de aquellos primeros esfuerzos organizativos de resistencia contra las privatizaciones a los movimientos actuales hay una enorme distancia. Ahora existen frentes muy fogueados en al lucha como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), de Atenco, el Diálogo Nacional, la Convención Nacional Democrática, la Otra Campaña, y también sectores de trabajadores muy combativos como los electricistas, mineros y el magisterio nacional, los cuales también participan en uno u otro de los frentes mencionados.
También cabe destacar que es el Diálogo Nacional el frente que ha elaborado el programa de lucha más acabado de contenido patriótico, antineoliberal y antiimperialista denominado Proyecto de Nación Alternativo al Neoliberalismo, construido por consenso, y que ha logrado movilizar de manera combativa a centenares de miles de compatriotas tanto en la capital corno en diversos lugares del país, que ha frenado numerosos proyectos concretos del imperialismo y la derecha.
A excepción de la Convención Nacional Democrática, en la mayoría de los frentes de lucha se tiene el convencimiento de que el actual sistema de partidos es producto de las diferentes reformas en materia electoral llevadas a cabo a partir de 1989, para mantener el proyecto neoliberal y perpetuar el sistema capitalista. Como resultado de estas reformas se ha creado una verdadera mafia política, ajena totalmente a los intereses populares y nacionales que se ha adueñado de cada uno de ellos para repartirse las cuotas de poder hacia adentro de esos partidos y hacia fuera con los puestos de elección popular y de gobierno.
Ésta bancarrota moral y ética en que se debaten todos los partidos políticos electoreros han llevado a la desmoralización de organizaciones e individuos que consideran que las perspectivas de lucha contra el neoliberalismo y el imperialismo se han agotado lo cual es totalmente falso, puesto que sólo es la vía electoral con el sistema actual de partidos la que se ha cancelado para la clase trabajadora como forma de lucha para resolver los grandes problemas del pueblo y la nación. Es por esto que en la mayoría de los frentes los partidos políticos electoreros no están presentes como tales y son algunos de sus militantes los que participan a título personal.
La mayoría de estos frentes considera que estamos en la etapa de acumulación de fuerzas, es decir, en la etapa de unir y conjuntar al mayor número de organizaciones e individuos y algunos con mayor claridad sostienen que esta forma parte de la conformación del sujeto revolucionario que habrá de encabezar la lucha antiimperialista y de liberación nacional.
Al mismo tiempo que hacia fuera y al interior de los diversos frentes se libra una importante batalla política e ideológica, por un lado contra la propaganda neoliberal y por otro en cuanto a los objetivos y formas de lucha en esta etapa. Como es lógico dentro de los frentes y entre los diversos frentes existen diferentes concepciones de la lucha y sus objetivos, producto de experiencias diversas, grados de maduración de las organizaciones, y partiendo también de los diferentes orígenes clasistas de sus componentes, etc.
Al respecto existen cuatro posiciones a veces no tan claramente diferenciadas pero que son determinantes a la hora de establecer acuerdos y alianzas:
En primer lugar podemos señalar la posición de los que sostienen que en ésta etapa de la lucha lo que está a la orden del día es la lucha radical contra el neoliberalismo y el imperialismo, es decir, la lucha por la segunda y definitiva independencia nacional, que pasa por el derrocamiento por la vía civil y pacífica del actual gobierno producto del fraude y que dentro de ésta lucha caben todos los sectores agraviados por el neoliberalismo, incluso aquellos que no están por la transformación del capitalismo en una sociedad superior, puesto que ésta forma parte de otra etapa de lucha. Y que estos cambios ya no pueden hacerse por la vía electoral sino por la vía de la organización y de las movilizaciones combativas. Esta posición considera que se puede marchar junto con las fuerzas que sostienen que la forma de lucha en este momento es por la vía civil y pacifica.
En segundo lugar, está la de quienes sostienen que lo que está a la orden del día es el derrocamiento de la burguesía, es decir, la lucha abierta contra el régimen capitalista, saltándose la etapa de la previa liberación nacional. También sostienen que se pude lograr por la vía de la organización y movilización civil y pacífica desde bajo y a la izquierda. También es claro que pasa por el derrocamiento del actual gobierno. Esta posición es renuente a marchar junto a las otras dos fuerzas, sobre todo con la que sostiene que la lucha electoral todavía tiene viabilidad.
En tercer lugar está otra corriente de opinión que sostiene que en estos momentos lo único por lo que se puede hacer es luchar es por quitarle las aristas más filosas al neoliberalismo e impedir que se sigan llevando a cabo las llamadas “reformas estructurales” y no descartan la vía electoral como vía para lograrlo. También están por el derrocamiento de actual gobierno. Esta corriente por lo tanto es renuente a acercarse a luchar junto a las otras dos fuerzas, sobre todo con la que sostiene que la lucha de este momento es contra el capitalismo.
También está la posición de los menos pero que no deja de ser importante, y es la que sostienen quienes señalan que para lograr la independencia nacional y transformar el régimen capitalista en un régimen superior no queda otro camino que la vía armada. Sin embargo, son respetuosos de la lucha de los diferentes movimientos sociales que sostienen la lucha por la vía civil y pacífica.
Esto demuestra que la unidad del movimiento social en estos momentos no es una cuestión voluntarista ni se puede lograr únicamente con llamamientos a ella, o reuniendo a los principales representantes de éstas fuerzas. Sino que se requiere de una discusión profunda, permanente, constructiva y lo más fraternal posible en el terreno político e ideológico para ir haciendo a un lado las tesis que no se ajusten a la realidad y que pueden entorpecer la lucha y obstaculizar la unidad o incluso pueden favorecer a fin de cuentas a los enemigos comunes.
Por eso en Zacatecas tenemos que ir trabajando al mismo tiempo en la unidad y en la confrontación de ideas de manera fraternal y constructiva. Este es un punto importante de la agenda a desarrollar en la Asamblea del Frente Social por la Soberanía Popular (FSSP) que se llevará a cabo el día 20 de noviembre de 2007, en la ciudad de Zacatecas.
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