Partido Popular Socialista de México
¡Por la unidad de la clase trabajadora, de la ciudad y del campo!
Compañeros asistentes a esta asamblea estatal extraordinaria de la APPO:
El Partido Popular Socialista de México, por mi conducto, entrega a ustedes nuestra forma de percibir lo que de manera general pasa en el mundo, en nuestro continente y en México, con la intención de aportar elementos que nos permitan ubicar adecuadamente al enemigo y trazar la mejor manera de derrotarlo.
El capitalismo está llegando a su final. Todas sus contradicciones se agudizan. Su última carta de presentación es la llamada globalización neoliberal- ahora con peligro de fascismo. El imperialismo se torna más peligroso para la humanidad. Se agudiza la contradicción entre éste y los pueblos que luchan por su liberación, como el nuestro; también la que se da entre la clase trabajadora y la burguesía imperialista en el interior de los países imperialistas, así como la que sucede entre países imperialistas (sobre todo entre Estados Unidos y la Unión Europea) que se disputan el dominio del mundo.
Ese imperialismo adopta rasgos de fascismo; ejerce el terrorismo de Estado; suprime libertades y derechos democráticos; criminaliza la lucha y a los luchadores sociales; califican de terroristas a los emancipadores y revolucionarios y a los países que asumen una postura digna.
Por otro lado, crece la movilización de los pueblos del mundo contra el neoliberalismo, contra las guerras imperialistas y en defensa de las libertadas y derechos sociales.
En América Latina el imperio lanza una nueva ofensiva para acrecentar su hegemonía y fortalecer su posición en la lucha contra otros países imperialistas y nutre su economía, en crisis, a costa de la sobre explotación de los nuestros.
Sin embargo, la clase obrera y sus aliados van en ascenso en sus luchas liberadoras y por construir sociedades superiores, socialistas. El avance de la Revolución cubana, la existencia de la revolución bolivariana de Venezuela (viva y vigente), el proceso revolucionario boliviano y otras que, aún cuando tienen menor profundidad (Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Ecuador) inciden con su política exterior independiente en el ámbito internacional.
En este avance revolucionario en América Latina, ha sido la movilización popular independiente de los partidos políticos tradicionales, del gobierno y de la burguesía, el instrumento utilizado de manera generalizada.
Esa lucha ha rebasado las demandas meramente economicistas o de carácter local, planteándose la conquista del poder y el logro de la segunda y definitiva independencia de sus pueblos.
En el caso de México, nos hemos vuelto una colonia, una estrella mas en la bandera yanqui, gracias a los gobiernos burgueses neoliberales que, desde 1982, hemos tenido. Se privatizan las empresas más grandes y rentables, de la misma manera que los derechos conquistados por el pueblo.
Ahora el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional exigen la entrega total de PEMEX y la industria eléctrica, acabar con las conquistas de los trabajadores; pretenden eliminar totalmente el sistema de pensiones y la seguridad social; agregar el IVA a alimentos y medicinas, legalizar las violaciones a la Ley Federal del Trabajo, reformándola; violentar la vida sindical interna, promoviendo la desarticulación y división.
La aplicación del neoliberalismo en materia económica y social, también tiene su vertiente política. Las reformas electorales que se han realizado desde hace 28 años en nuestro país, se hicieron a la medida de las exigencias de la oligarquía nacional y extranjera con el propósito de establecer un sistema de partidos que garantice la permanencia del neoliberalismo, sin importar qué partido esté gobernando.
Toda oposición eficaz contra el neoliberalismo ha sido borrada del escenario electoral. Este sistema de partidos, al servicio de la burguesía y del imperialismo, ha generado el mayor de los oportunismos. Se ha eliminado la lucha ideológica sustituyéndola por la mercadotecnia. Los miembros de un partido se cambian de uno a otro sin dificultad ni vergüenza.
El Estado de la burguesía, encabezado por esta burguesía subordinada al imperialismo, ha llegado a alto grado de descomposición. Ya aparecen los riesgos del fascismo.
Los mismos síntomas de descomposición y características del régimen proimperialista (el crimen y la represión) se viven en Oaxaca, muy acentuados. Los gobernantes como el actual (Ulises Ruiz Ortiz) y toda la estructura que lo sostiene (policía, ejército, partidos electoreros, la oligarquía, la burguesía dependiente, las leyes e instituciones electorales, etc.) persiguen el mismo propósito: explotar a nuestros pueblos y entregar sus riquezas al imperialismo norteamericano. No es un caso aislado. Tiene la misma esencia que los problemas de México.
Por estas razones, la lucha popular en México tiene dos formas definidas:
1.- La que se libra entre todo el pueblo contra el imperialismo por lograr independizarnos y construir un régimen democrático sustentado en el pueblo organizado y el mejoramiento constante de sus condiciones de vida (democracia del pueblo)
2.-La que se da entre la clase obrera contra la burguesía por la construcción de una sociedad socialista. Ésta no está separada de la primera, son parte de un mismo proceso y ambas se condicionan y retroalimentan mutuamente.
De esta manera, y entendiendo que no hay contradicción entre estas dos formas de lucha, si queremos acabar con la explotación de la que somos víctimas, debemos “enfocar las baterías” de la lucha hacia el logro de nuestra definitiva independencia, pues mientras sigamos sometidos al dominio imperialista, no hay posibilidades de construir un gobierno verdaderamente democrático.
Así pues, la tarea más importante que tenemos como APPO es la de fortalecer la articulación de todas las fuerzas antiimperialistas y fortalecer nuestro programa de lucha, con objetivos nacionales y estatales (sin abandonar la caída de URO; pero sin limitarnos a ella) para ponernos en la misma dirección que todo el pueblo mexicano construye; pero esta unidad debe darse sobre objetivos y principios de clase, reconociendo el principio de la lucha de clases; por lo tanto, deberá ser una articulación consciente y combativa que reconozca las diferencias. Debe ser independiente del gobierno, de los partidos electoreros y de la burguesía. Hacer lo contrario, sólo ayuda a mantener el sistema que nos oprime y explota.
Esta articulación implica tomar en cuenta las opiniones de todas las organizaciones e individuos, para el funcionamiento del frente común, que es la APPO. El análisis y discusión debe darse de manera fraternal, sin maniobras ni descalificaciones.
Por esto, consideramos que la lucha debe darse en 3 direcciones: económica, política e ideológica, enarbolando un programa que incluya los cambios necesarios en la sociedad, en lo económico, político y social; por lo tanto, debemos trabajar a nivel nacional para construir el instrumento político de dirección revolucionaria que enrumbe la lucha hacia la toma del poder político y la transformación revolucionaria de la sociedad en dos momentos consecutivos: una democracia del pueblo, en una primera fase, de transición, y una sociedad socialista-comunista como desenlace final.
Es necesario sobre todo que derrotemos la ideología de la burguesía y afiancemos la ideología científica del proletariado, sacudiendo los prejuicios burgueses, como el sectarismo y el oportunismo, que tanto daño han causado al movimiento popular oaxaqueño.
Finalmente, creemos que es necesario iniciar el proceso preparatorio del 2do. Congreso de la APPO, con el propósito de dar mayor claridad a los objetivos, principios, programa de lucha, organización y funcionamiento, estrategia y táctica de lucha, su política de alianzas y un plan de acción general y local. Mientras tanto, debemos asumir como nuestro el programa y plan de acción del DIALOGO NACIONAL y preparar las condiciones para la HUELGA POLITICA NACIONAL.
FRATERNALMENTE
ADRIAN GARCIA ENRIQUEZ.
Dirigente del PPS de México en Oaxaca.
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