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Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. 5. QUIÉNES PARTICIPARON EN LA MESA REDONDA DE LOS MARXISTAS La Mesa Redonda de los Marxistas Mexicanos fue un hecho muy significativo, el primero de los muchos que han constituido la historia de este partido, porque los elementos más representativos de la izquierda marxista se reunieron por primera vez con el fin de discutir los grandes problemas del país de manera colectiva, haciendo a un lado las desavenencias que siempre se han dado. Asistieron, invitados por Lombardo, el Secretario General del Partido Comunista de México, Dionisio Encina, y otros en nombre del mismo partido, entre ellos Carlos Sánchez Cárdenas, Jorge Fernández Anaya, Blas Manrique y Alberto Lumbreras. El Grupo Marxista de la Universidad Obrera estuvo representado por el propio Lombardo, Enrique Ramírez y Ramírez, Rodolfo Dorantes, Carmen Otero y Gama, Miguel Mejía Fernández, Federico Silva, Joel Marroquín, María Teresa Puente y otros. Por el Grupo Marxista “El Insurgente”, Leopoldo Méndez, José Revueltas, Luis Torres, José Alvarado y otros más. Por Acción Socialista Unificada, Alberto Bremauntz, Valentín Campa, Hernán Laborde, Manuel Meza Andraca y Miguel A. Velasco. Por la Sociedad Francisco Javier Mina, David Alfaro Siqueiros. A título personal, entre otros, Narciso Bassols, Víctor Manuel Villaseñor, Juan Manuel Elizondo, Rafael Carrillo, Gontrán Noble y Gaudencio Peraza. En las discusiones, como es natural, hubo coincidencias y discrepancias, y como resultado de la discusión se forjaron acercamientos y consensos, con lo que el partido se fue perfilando de manera más nítida cada vez. Nunca un partido político en México, ha contado con un antecedente tan valioso. 6. EL CONTEXTO NACIONAL Al momento de la Mesa Redonda, en enero de 1947, hacía seis años de que el gobierno de Lázaro Cárdenas había concluido; fue de un avance significativo a favor de los intereses de la nación y del pueblo, gracias sobre todo a la intensa actividad desplegada por la Confederación de Trabajadores de México, CTM, central que en ese entonces era independiente, democrática y combativa y que, por eso justamente, ejercía una gran autoridad e influencia en el acontecer de la vida nacional; y gracias también a que el propio Cárdenas, sin formar parte de la clase obrera ni ser un elemento marxista, sí era, sin embargo, un patriota y un individuo dotado de sensibilidad social por lo que, en términos generales respetó a las organizaciones de los trabajadores y acató sus victorias. Casi dos meses atrás había concluido el período de Manuel Ávila Camacho, un gobierno moderado frente al de Cárdenas, que incluso había cedido espacios a corrientes no revolucionarias en aras a la necesaria amplitud interna y externa frente a la amenaza del fascismo: eran tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Y el mismo lapso de casi dos meses tenía de ejercicio el gobierno de Miguel Alemán, quien reemplazó a Ávila Camacho, el 1 de diciembre de 1946. Alemán provenía de un entorno político que compartía, en lo general, con sus dos antecesores, puesto que no existían diferencias de clase social entre ellos; además, los tres habían militado en los mismos partidos políticos –primero el Partido Nacional Revolucionario, PNR; luego el de la Revolución Mexicana, PRM, y posteriormente, el Partido Revolucionario Institucional, PRI, que recién se había creado- pero además y sobre todo resalta el hecho de que hasta aquellos momentos no existían discrepancias entre estos tres políticos en los asuntos torales de México. Y los tres, cada uno en su momento, habían sido enfrentados por la derecha patronal y política, representada esta última sobre todo por el Partido Acción Nacional, PAN, y la Unión Nacional Sinarquista, UNS. Por estas razones, el movimiento obrero organizado en la CTM, el Partido Comunista Mexicano y otras corrientes progresistas y de izquierda habían apoyado la candidatura de Alemán a la presidencia, como habían apoyado a Cárdenas en sus principales actos de gobierno, de corte revolucionario y antiimperialista, y a Ávila Camacho en sus decisiones antifascistas. Sin embargo, en el nuevo contexto internacional, en las condiciones de la Guerra Fría, Miguel Alemán se mostró débil desde los inicios de su período, dispuesto a entregarse a los intereses del imperialismo y la reacción, como lo hizo, en efecto, cuando apenas había transcurrido poco tiempo de su mandato. Así fue como aparecieron y se ahondaron las diferencias entre el gobierno de Alemán, por una parte, y la clase obrera y las fuerzas populares y avanzadas del país, por la otra; incluso las diferencias de Alemán con respecto de sus predecesores en la jefatura del Estado, sobre todo con respecto de Cárdenas que, como ya se dijo, fue el más avanzado. Miguel Alemán se empeñó en frenar el proceso revolucionario de México, y revertirlo, en todos los órdenes de la vida nacional y en su política internacional. Puso la fuerza de su gobierno al servicio de la clase propietaria de los medios de producción y cambio y, sobre todo, al servicio del capital financiero internacional y del gobierno de los Estados Unidos; por todo ello, se convirtió en un enemigo frontal de la clase trabajadora y el pueblo de México. 7. 20 DE JUNIO DE 1948: NACE NUESTRO PARTIDO, FÉRREAMENTE RESUELTO A LIBERAR A MÉXICO En este contexto, nació el entonces Partido Popular, en medio de traiciones de los oportunistas y cobardes, y de persecuciones por parte de la derecha y las autoridades. Los derechos laborales de los compañeros que construían el partido o que simpatizaban con él, fueron vulnerados una y otra vez, como represalia por su militancia política. En acciones concertadas entre los patrones, el gobierno y los dirigentes sindicales corruptos, se despedía a nuestros compañeros de sus trabajos y se les excluía de sus sindicatos. Muchos camaradas, constructores del partido, sufrieron privación de su libertad sin haber cometido otro delito que el de ejercer sus derechos ciudadanos consagrados en la Constitución. Decenas de otros compañeros fueron asesinados salvajemente. Pero aun todas esas acciones no pudieron impedir que la decisión de lo mejor de nuestro pueblo lograra concretarse: así fue como surgió el partido, contando con un gran apoyo popular. En palabras de Lombardo, nuestro partido nació “... como el pueblo mexicano es: perseguido y pobre, pero resuelto, con convicción férrea de limpiar a la patria y al mismo tiempo de liberarla”. Era la fecha histórica del 20 de junio de 1948. Entre las primeras traiciones estuvo la de los dirigentes oportunistas de la CTM, cuya figura principal fue Fidel Velásquez. El IV Congreso de la central (25-28 de marzo de 1947), atendiendo a una propuesta de Lombardo, fundador y primer dirigente de la CTM -y en aquel momento dirigente de la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, y vicepresidente de la Federación Sindical Mundial, FSM- había tomado la resolución de contribuir a la formación del nuevo partido e invitar a todas las organizaciones sociales del país a apoyar su surgimiento. Este mandato del Congreso fue violado por el grupo llamado de “los cinco lobitos”, dirigentes entonces de la CTM, que encabezara el citado Fidel Velásquez, personaje que llegaría a ser el emblema del peor caciquismo sindical y de la antidemocracia. Fue la etapa en la que la central que escribiera páginas brillantes de las luchas obreras, dio el viraje, abandonó su brillante pasado y quedó en lo sucesivo al servicio de la burguesía, de su sector más negativo, el proimperialista, e incluso al servicio directo del propio imperialismo.
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