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2008: 60 AÑOS DEL PARTIDO DE LA CLASE TRABAJADORA DE MÉXICO (IV)

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.
Primer Secretario del Partido Popular Socialista de México.

11. 1960: TRAS CINCO AÑOS DE DEBATE INTERNO, UN PARTIDO LENINISTA

Con IX Consejo Nacional se inició el debate, mismo que vendría a culminar hasta cinco años después, el 16 de octubre de 1960 –otra fecha histórica para nuestro partido- al celebrarse su Tercera Asamblea Nacional Ordinaria. A partir de entonces, el partido modificó profundamente su estructura, adoptó los principios propios de un partido marxista-leninista, sobre todo el Centralismo Democrático, la Dirección Colectiva, el Internacionalismo Proletario y la Dictadura del Proletariado; aprobó, por tanto, una nueva Declaración de Principios, nuevo Programa y Estatutos y en consecuencia cambió su nombre al de Partido Popular Socialista.

También se produjo entonces una recomposición de las filas del partido: quienes nos estuvieron de acuerdo con la nueva calidad clasista de nuestra organización, salieron de ella por decisión propia; algunos se fueron de manera discreta pero otros aprovecharon la ocasión para ganar espacios en los medios de comunicación de la burguesía, acusando a Lombardo y a sus principales colaboradores de obedecer instrucciones venidas de Moscú, al abandonar el carácter original del partido y convertirlo en uno comunista.

12. NACIONALIZAR ES DESCOLONIZAR

Uno de los aportes fundamentales de Vicente Lombardo Toledano a la economía política marxista, que nuestro partido enarboló, consiste en su concepción sobre cómo liberar a México del imperialismo –y en general a los países dependientes- actuando sobre la base económica de la relación de dominio-dependencia, formulación que Lombardo sintetizó en la expresión nacionalizar es descolonizar.

Según esta concepción, los países como México –y en general, los de América Latina- sólo pueden alcanzar su desarrollo con independencia y soberanía en la medida en que logren erradicar el dominio de los capitales imperialistas sobre sus economías, dominio que conlleva la sobreexplotación de su fuerza de trabajo, el saqueo de sus recursos naturales, su descapitalización creciente y sistemática, la subordinación de sus mercados y la distorsión de su desarrollo. Y solamente pueden erradicar el dominio imperialista si nacionalizan su economía, lo que consiste en ponerla toda ella al servicio del desarrollo nacional.

Para alcanzar este fin, es indispensable, en primer término, que el aparato del Estado nacional no obedezca a los intereses del imperialismo, sino que al frente del mismo se encuentre un conjunto de fuerzas dispuestas a liberar a la nación; en segundo lugar, es necesario que el Estado nacional ejerza una decidida y vigorosa intervención como agente económico, productor directo y distribuidor de bienes y servicios, porque un Estado nacional dirigido por fuerzas antiimperialistas es la única entidad de un país como el nuestro que puede reunir la fuerza suficiente como para enfrentar a los poderosos monopolios y consorcios imperialistas en los mercados internacionales y locales, sin estar condenado por adelantado a la derrota. Es necesario, por tanto, que el Estado se constituya en la principal instancia de acumulación y reproducción ampliada del capital, pero esto no puede ser a favor de los capitalistas privados, sino para beneficio del desenvolvimiento de la nación; y hace falta impedir que los capitales imperialistas participen de las ramas de la economía y en las empresas estratégicas para el desarrollo de las fuerzas productivas de la nación.

Como se ve, la primera premisa de la concepción lombardista pertenece al ámbito de la lucha de clases en la arena política: el Estado nacional debe quedar bajo el control de fuerzas que sean objetivamente partidarias de enfrentar al imperialismo, entre ellas de manera destacada la clase obrera -como ocurrió en México en la época de Cárdenas- y no fuerzas dispuestas a subordinarse a él, como sucedió en el alemanismo y ocurre otra vez ahora, en la época de la Globalización Neoliberal. Porque en efecto, la diferencia esencial entre los gobiernos de Cárdenas y Alemán radica sobre todo en la actitud que asumieron en este tema medular: uno fue un gran nacionalizador que tomó para el Estado empresas e industrias fundamentales para el desarrollo independiente de México, de manera destacada la Industria Petrolera. En tanto que el otro –Alemán- jamás llevó a cabo nacionalización alguna, y sí, en cambio, fue un gobierno desanacionalizador en el sentido de que abrió las puertas del país a los capitales imperialistas y los colmó de privilegios con el argumento de que era necesario atraer las inversiones extranjeras, atribuyéndoles equivocadamente la capacidad de desarrollar la economía nacional.

13. BALANCE DE LA PRIMERA ETAPA DE LA VIDA DEL PARTIDO

Los primeros años de vida del partido, como ya se dijo, estuvieron marcados por su lucha frontal contra el gobierno de Miguel Alemán, que pronto se descaró como servidor del imperialismo. El entonces Partido Popular lo denunció, y alertó a la clase obrera y al pueblo sobre el hecho de que se trataba de un gobierno entreguista, ajeno a los intereses de la nación y del pueblo. Nuestro partido lo combatió en el terreno de las ideas, en el de la lucha política y parlamentaria y también a través de la movilización social. Declaró que, desde el punto de vista de clase, ese gobierno –y el que le siguió- era el de una burguesía retrógrada y parasitaria que nada positivo podía ofrecer al pueblo, por lo que esa clase social no debería seguir gobernando y era necesario y urgente expulsarla del poder.

Por su parte, ese gobierno reprimió al partido con violencia; numerosos dirigentes fueron asesinados y otros muchos, encarcelados; fomentó el más primitivo y feroz anticomunismo y acusó al PP y a Lombardo, por voz propia y por interpósitas a su servicio, de servir a la Unión Soviética y de ser financiados por “el oro de Moscú”.

La batalla se enconó más al acercarse el final del sexenio, pues Alemán pretendió reelegirse por seis años más, para lo cual quiso reformar la Constitución de la República, que prohibía desde entonces la reelección; a todo esto, el Partido Popular se opuso con firmeza, advirtiendo que si llegaba a darse el caso de tal reforma y tal candidatura, el PP postularía a Lázaro Cárdenas para un nuevo mandato presidencial. A la vista del enorme prestigio de que gozaba Cárdenas por su obra de gobierno, y del enorme apoyo popular que hubiese concitado una nueva candidatura suya, esta perspectiva sin duda pesó en aquellos momentos. Otras corrientes positivas de la vida política nacional también rechazaron la pretensión, que fue derrotada.

Míster Amigo, -así llamaban a Miguel Alemán los círculos del poder económico y político de Estados Unidos- quiso entonces alargar el período de su mandato mediante otra reforma a la Constitución, pero otra vez fue derrotado en su intento; por último quiso imponer a un incondicional suyo en la silla presidencial, que le garantizara la posibilidad de continuar ejerciendo el mando “detrás del trono”; para ese fin inició la promoción de varios prospectos de su círculo íntimo, de manera destacada su tío, Fernando Casas Alemán, entonces gobernante por designación de la ciudad de México. Tampoco logró este propósito y tuvo que conformarse con un sucesor no incondicional, sino de compromiso del suyo con otros grupos de la burguesía gobernante: así llegó a la presidencia Adolfo Ruiz Cortines, quien no rompió con la línea de gobierno de Alemán, sino que le dio continuidad y mantuvo muchos de sus aspectos antidemocráticos y antipopulares; sin embargo, como tendencia, el entreguismo fue declinando a lo largo de ese sexenio, gracias a la movilización de la clase obrera y el pueblo, y a la acción de nuestro partido.

14. CONSECUENCIAS DE LA CANDIDATURA DE LOMBARDO A LA PRESIDENCIA

En la batalla contra el alemanismo y los intereses a los que sirvió, jugó una función estratégica la candidatura de Lombardo a la Presidencia de la República, en 1952. Postulado por el Partido Popular el 16 de diciembre de 1951, lo fue también por el Partido Comunista Mexicano, el 20 de diciembre, y por el Partido Obrero Campesino de México, el 20 de enero siguiente, con lo que la suya fue una candidatura de unidad de toda la izquierda partidaria del socialismo; el único caso que se ha dado la historia mexicana.

Lombardo inició su campaña en Ixcateopan, Guerrero, lugar donde yacen los restos de Cuauhtémoc, nuestro Héroe Indígena, paradigma de la resistencia contra el poderoso invasor extranjero y, por ello, de la lucha antimperialista. Al recorrer el país, desarrolló de manera brillante la batalla de las ideas, advirtiendo del grave riesgo que se cernía para la nación mexicana y su pueblo si prevaleciera la línea entreguista y, frente a ese riesgo, llamando a todos los patriotas a construir la más amplia unidad contra el imperialismo, y por tanto contra su instrumento, el alemanismo.

Desplegó también el contenido del programa de gobierno del PP, liberador y popular. La solidez de sus argumentos contribuyó a construir una fuerte corriente de opinión que fue asumiendo sus planteamientos como propios, en la que participaron otras clases sociales, además del proletariado, y corrientes y organizaciones políticas diferentes al Partido Popular y a sus aliados de la izquierda socialista y comunista.

15. VLT, SÍMBOLO DE LA LUCHA POR LA LIBERTAD Y LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

La capacidad de convocatoria de Lombardo contribuyó al fin señalado: a sus actos de campaña asistieron cientos de miles de hombres y mujeres del pueblo, que respondían con entusiasmo y combatividad a su llamado; y se expresó también en el apoyo que le brindaron notables personalidades de la cultura y del pensamiento revolucionario y progresista de México en múltiples formas.

Por ejemplo, a unos días de la elección, el 21 de junio de 1952, se inauguró una exposición en la Universidad Obrera de México, en que la participaron cuarenta destacados artistas plásticos -pintores, escultores, grabadores, fotógrafos- bajo el título de “Lombardo, símbolo de la lucha por la libertad y la independencia de México”. Fue una manera de contribuir a la campaña, por parte, entre otros, de David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Jorge González Camarena, Jesús Guerrero Galván, Federico Silva, Ángel Bracho, Pablo O’Higgins, Fany Ravel, Luis Arenal, Juan Madrid, Joel Marroquín, Federico Canessi, Guillermo Toussaint, Leopoldo Méndez, Alberto Beltrán, Francisco Mexiac, Manuel Álvarez Bravo y Luisa Mayo.

Por todo lo dicho, la campaña de Lombardo influyó de manera considerable en la victoria sobre el alemanismo y, con ella, en la derrota de la ofensiva que desató el imperialismo al concluir la Segunda Guerra Mundial.

16. EL CONTEXTO INTERNACIONAL

El entorno internacional en esa época era favorable a los intereses de los pueblos del mundo. Se caracterizaba por el desarrollo impetuoso del proyecto socialista que se construía en la Unión Soviética y las Democracias Populares, tanto en lo económico, como en lo científico y tecnológico, en el ámbito de la cultura y del deporte, por lo que llegó a ser un ejemplo vivo para todos los pueblos, de que era posible construir una sociedad superior. Por lo mismo, esa etapa tuvo, como otra característica también fundamental, el avance del conjunto de las fuerzas revolucionarias y progresistas en todas partes. Y por consecuencia, fue de profundo retroceso del sistema capitalista mundial.

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